lunes, 27 de febrero de 2012

HISTORIA DE ESPAÑA PAU: DESAMORTIZACIONES



HISTORIA DE ESPAÑA PAU: LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN. CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ.


TEMA VII.- CARLOS IV, LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA, LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812
I.- CARLOS IV (1788-1808)

A la muerte de Carlos III le sucedió su hijo Carlos IV, casado con María Luisa de Parma, que inició su reinado con una política similar a la de su padre, manteniendo a Floridablanca como primer ministro, pero el estallido en 1789 de la revolución en Francia le hizo adoptar una política reaccionaria y un cordón sanitario para impedir la importación de las ideas revolucionarias. Las Cortes derogaron el Auto Acordado (Ley Sálica) promulgado por Felipe V y se restableció la Ley de las Partidas de Alfonso X, que posibilitaba el acceso al trono a las mujeres. Pero al no ser publicado provocaría más tarde las guerras carlistas.

Manuel Godoy, un guardia de corps extremeño, protegido de la reina, ascendió rápidamente en la Corte gracias a su influencia sobre María Luisa, y pasó de ser un simple hidalgo a convertirse en duque de Alcudia y de Sueca, Grande de España, caballero del Toisón de Oro, capitán general, y desde 1792 ministro universal de Carlos IV. Una vez ejecutado Luis XVI, el hostigamiento de España a la República francesa hizo que la Convención le declarase la guerra, lo que puso fin al 3er Pacto de Familia y a la inmediata alianza angloespañola: los triunfos republicanos obligaron a España a firmar la Paz de Basilea (1795), concediéndosele a Godoy el título de Príncipe de la Paz, firmándose la alianza francoespañola (Tratados de San Ildefonso), y en 1801 se le concedió el título de generalísimo, nunca antes otorgado en España. Ante la negativa de Portugal a cerrar sus puertos al comercio británico, España le declara la guerra (Guerra de las Naranjas), por la que España obtiene la plaza de Olivenza.

Con la subida al poder de Napoleón, España prosiguió su alianza con Francia lo que conduciría a la derrota francoespañola frente a los británicos en Trafalgar (1805) (aunque le costaría la vida al almirante Nelson), y al consiguiente fin del poderío naval español. El bloqueo continental y el Tratado de Fontainebleau (1807) autorizando a las tropas francesas (100.000 hombres), mandadas por el lugarteniente de Napoleón Murat, a pasar por España para ocupar Portugal, provocarían la guerra de la independencia.

El intento del príncipe de Asturias de dar un golpe de estado contra su padre fracasaría, delatando a sus colaboradores y siendo juzgado, él y su camarilla, en el Proceso de El Escorial. Pero un segundo intento sí triunfó: el Motín de Aranjuez (19 marzo 1808): el pueblo se amotinó contra Godoy, asaltó su palacio y pidió la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII. Padre e hijo intentaron lograr el apoyo de Napoleón, quien los convocó en Bayona, obligando a Fernando a devolver la corona a su padre, mientras que Carlos IV cedía sus derechos a Napoleón a cambio del asilo en Francia para la familia real y Godoy, y una pensión anual de 30 millones de reales. Napoleón nombró rey de España a su hermano José I (Pepe botella): las Abdicaciones de Bayona. Mientras que una Asamblea de Notables españoles elaboraba el Estatuto de Bayona, (verdadera carta otorgada por José I), en Madrid se levantaba el pueblo contra los franceses el 2 de mayo de 1808, y comenzaba  la Guerra de la Independencia. (Fernando viviría en el castillo de Valençay, propiedad de Talleyrand, ministro de AAEE de Napoleón, y durante el transcurso de la Guerra no dejó de adular al emperador en una correspondencia servil felicitándolo por sus victorias y de pedirle una esposa de entre su familia).

Carlos IV abdicaría en su hijo Fernando VII definitivamente en 1814 a cambio de ocho millones de reales y, se trasladó con su familia a Roma, acompañado del fiel Godoy que residió con ellos en el palacio Barberini (tras el abandono de su mujer, la condesa de Chinchón, prima de Carlos IV, por sus infidelidades con Pepita Tudó, con la que casaría a la muerte de la condesa -y a la que se le atribuyen los retratos de Goya de “ La maja vestida” y “ La maja desnuda”. A los 90 años, Pepita contó a un periodista: “Godoy solo conoció un amor: la reina María Luisa de Parma”).





II.- LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (1808-1813)

Ante la pasividad de la mayor parte de la nobleza y de las Instituciones, el pueblo se levantó contra los franceses. El 2 de mayo de 1808, ante el palacio real, el pueblo de Madrid se levanta. Andrés Torrejón, alcalde de Móstoles, le declara la guerra a los franceses y en todas partes se alza una Junta local frente a los Concejos, que organizará la resistencia a nivel local.

Representantes de las Juntas locales formarían las Juntas provinciales, y representantes de éstas formarían la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino o Junta Central. Se produce el sitio de Zaragoza y las victorias de los somatenes catalanes en el Bruch. Pero determinante sería la derrota del ejército francés, al mando de Dupont, frente al ejército español mandado por el general Castaños, en Bailén, que provocó la huída de José I de Madrid. La Junta Central, presidida por el conde de Floridablanca, firmó un acuerdo con Inglaterra, por lo que  la Gran Bretaña envió un ejército a Lisboa al mando del futuro duque de Wellington, lo que hizo intervenir al propio Napoleón que al frente de la Grande Armée cruzó los Pirineos y recuperó Madrid, reponiendo a José I en el trono. La derrota española de Ocaña (de la que se culparía a la Junta Central), hará que en 1810 esté prácticamente todo el territorio español ocupado por los franceses, pero los restos disgregados del ejército español se organizaron en guerrillas -las partidas-
que hostigaron constantemente a los franceses y en las que destacarían los guerrilleros Espoz y Mina; el Empecinado; y el cura Merino.

Ante los fracasos de la Junta Central para hacer frente a la guerra, se nombró una Regencia formada por cinco miembros y presidida por el obispo de Orense, y se convocó a Cortes en Cádiz  (24 noviembre 1810). Las Cortes de Cádiz llevarían a cabo una labor legisladora que, paralelamente a la guerra, configurará el fin del Antiguo Régimen y el nacimiento de un Estado liberal.

La gran ofensiva hispanobritánica y la guerra en el frente ruso -que obligó a los franceses a retirar tropas en España para enviarlas al frente ruso-, llevaría a sus derrotas  en las batallas de Arapiles, Vitoria y San Marcial, la huída de Madrid de José I y el abandono del territorio peninsular de las tropas francesas. Por el Tratado de Valençay (diciembre, 1813), Napoleón permitió el regreso a España de Fernando VII a cambio de que las tropas hispanoinglesas no invadirían el territorio francés.

Lo más costoso de la guerra había sido el inicio y la posterior y definitiva emancipación de la América española.


III.- LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812     ****

La sociedad española se divide ideológicamente durante la Guerra de la Independencia en los afrancesados; los conservadores, absolutistas, realistas o serviles; los renovadores o jovellanistas; y los innovadores o liberales. Mientras que los afrancesados aceptan las abdicaciones de Bayona, gente  ilustrada partidaria del nuevo régimen, es decir, monárquicos pero no dinásticos que aceptan por acomodaticios a José I como un mal menor frente a Napoleón, los otros grupos luchan por motivos antagónicos contra el invasor, pretendiendo objetivos divergentes. Los absolutistas luchan contra los franceses como la personalización del espíritu de la Revolución francesa y pretenden el retorno al más puro Antiguo Régimen, absolutismo, sociedad estamental y poder inquisitorial. Los jovellanistas luchan por establecer un sistema similar al reformismo del Despotismo ilustrado, defienden las viejas leyes y costumbres de los reinos de Castilla y Aragón y una soberanía compartida por el rey y las Cortes. El grupo innovador o liberal luchará contra el invasor mientras imita las ideas revolucionarias francesas, grupo que pretende un nuevo régimen político, social y económico (el liberalismo) y que finalmente se impondrá con la Constitución de 1812.

Una vez que el Consejo de Regencia convocó a Cortes, los diputados que no pudieron asistir por el estado de guerra en la nación, fueron sustituidos por suplentes residentes en Cádiz (burguesa y liberal), y se planteó cómo se reunirían, si a la antigua usanza (por estamentos) o como una sola Cámara, y cómo serían las votaciones si por brazo (1 voto por estamento) o por cabeza (1 voto por diputado). Se eligió a los diputados por un sistema de sufragio universal indirecto en dos niveles: los ciudadanos elegían a los compromisarios y estos a los diputados. Las Cortes (formadas por 184 diputados que representaban a todas las regiones españolas, se reunirían en la isla de León en una sola Cámara y votarían por diputado). Iniciaron sus sesiones el 24 de septiembre de 1810 (tras más de un siglo sin ser convocadas), y su actividad se mantendría hasta la primavera de 1814. Predominaban en ella las clases medias con formación intelectual y ejercieron un destacado papel el sacerdote liberal Muñoz Torrero, Agustín Argüelles (apodado “el divino” por su gran oratoria),  y Queipo de Llano, conde de Toreno, todos ellos liberales.

Las Cortes de Cádiz (1810-1813) llevarían a cabo una obra legisladora que supondría la quiebra del Antiguo Régimen y el establecimiento de un sistema liberal. Además de la elaboración de la Constitución de 1812 (promulgada el 19 de marzo de 1812 y con clara influencia de la Constitución francesa de 1791), las Cortes emprenderían una serie de leyes de naturaleza diversa:

1)      Reformas políticas: soberanía nacional (a. 3º); separación de poderes; inviolabilidad de los diputados; libertad de prensa; libertad de asociación; y la más importante: la Constitución de 1812.

2)      Reformas institucionales: supresión de los Consejos; división provincial; ayuntamientos constitucionales.

3)      Reformas sociales: disolución de la sociedad estamental; abolición del régimen señorial (incorporación a la nación de todos los señoríos jurisdiccionales por lo que todos los españoles estarían bajo la autoridad exclusiva del estado. Los señoríos territoriales y solariegos se convertían en simples propiedades particulares 6 agosto, 1811); supresión de los mayorazgos (1813); supresión de los gremios.

4)      Reformas económicas: libre utilización de sus fincas -cerramientos- y de contratación (8 junio 1813); libertad de comercio (supresión de las aduanas interiores); libertad de industria (supresión de los gremios, 8 junio 1813); desamortización de bienes eclesiásticos y civiles (bienes de la Inquisición, de los jesuitas, de las órdenes militares, de los conventos suprimidos y de tierras comunales); nuevo régimen de contribuciones con igualdad de todos los ciudadanos ante el impuesto.

5)      Reformas religiosas: supresión de la Inquisición o Santo Oficio (5 enero, 1813); supresión de conventos con menos de 12 miembros


La Constitución de 1812 (la Pepa): Es muy larga. Consta de un discurso preliminar y 384 artículos

1)      Soberanía nacional (a. 3º)
2)      Derecho a la propiedad (a. 4º)
3)      Confesionalidad católica del estado
4)      División de poderes (Legislativo: Cortes unicamerales; Ejecutivo: el rey –cuya persona es sagrada e inviolable- y sus ministros que son responsables; Judicial: tribunales)
5)      Libertad de imprenta (a. 131)
6)      Prohibición del tormento
7)      Hábeas corpus (libertad personal del individuo con el fin de evitar los arrestos y detenciones arbitrarias, por lo que todo detenido debe ser presentado ante el juez en un plazo perentorio)
8)      Igualdad ante la ley (a. 248)
9)      Creación de la Milicia Nacional, cuerpo armado de voluntarios para defender la Constitución

La Guerra de la Independencia y el posterior regreso de Fernando VII y la restauración del absolutismo, hizo que su aplicación fuera escasa. Pero tuvo una trascendental importancia como referente en las Constituciones que se harían en América del Sur, Italia y Portugal.










TEMA VIII.- ABSOLUTISMO FRENTE A LIBERALISMO. EVOLUCIÓN POLÍTICA DEL REINADO DE FERNANDO VII (1814-1833)

Durante los 20 años que duró el reinado de Fernando VII se observan tres periodos políticos muy diferenciados: 1) El Sexenio Absolutista (1814-1820); 2) El Trienio Liberal (1820-1823); y 3) La Década Ominosa (1823-1833).

I.- SEXENIO ABSOLUTISTA (1814-1820)

Por el Tratado de Valençay (11 diciembre 1813) Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de España y de las Indias y éste se comprometía a respetar a los afrancesados y a no invadir el territorio francés por el flanco sur. Pero el Tratado no va a ser ratificado por las Cortes hasta que Fernando vuelva y jure la Constitución. Fernando VII recobra la corona y vuelve a España por la frontera catalana el 14 de marzo de 1814 donde el general Copons le comunica, en nombre de la Regencia, que habrá de prestar juramento a la Constitución de 1812 y que para regresar a Madrid debía seguir el itinerario marcado por las Cortes.

Pero una vez que comprobó el monarca que era aclamado por el pueblo como “el Deseado” y que no encontraría dificultades en proclamarse rey absoluto, desoyendo a las Cortes, marchó a Zaragoza y de allí a Valencia, ciudad en donde recibió el documento firmado por 69 diputados absolutistas El Manifiesto de los Persasen el que le pedían restaurase el absolutismo (primera frase del documento: “era costumbre en los antiguos persas pasar cinco días en anarquía después del fallecimiento del rey..”). El 17 de abril, el general Elío realizó el primer pronunciamiento a favor del absolutismo (sería ejecutado en garrote vil tras la revolución de 1820) y por R.D. de 4 mayo 1814, Fernando VII da un golpe de estado declarando nulos y sin valor la Constitución y los decretos de las Cortes, golpe de estado que fue confiado al general Eguía, capitán general de Castilla: detuvo a los miembros de la Regencia, a los ministros y a 24 diputados caracterizados por sus liberalismo. Pocos días después entraba Fernando VII en Madrid aclamado por el pueblo.

Se da una restauración del Antiguo Régimen. Se sustituyen los Ministerios por Secretarías dependientes directamente del rey, las Cortes se cerraron, se encarceló a los diputados liberales, y el monarca se rodeó de una camarilla con gente de la más baja estofa (amigos íntimos del rey Felón eran el famoso delincuente Luis Candelas y el aguador Perico Chamorro, con quienes compartía afición por mujeres de mal vivir como Pepa la malagueña o Lola la Naranjera -famosa era la malformación que padecía el rey “macrosomía genital”, que le obligaba a utilizar una almohadilla). El monarca mostró ser desconfiado, astuto, cobarde, vil y torticero. Era llano en el trato, mundano, hábil guitarrista y amante de los toros.

Se adoptaron medidas que mandaban al destierro a los afrancesados y a la clandestinidad a los liberales, y para acabar con el menor atisbo del sistema liberal, se prohibió la masonería, se restauró el absolutismo, la sociedad estamental, la Inquisición, los privilegios, los gremios, el régimen señorial y las pruebas de nobleza para el ingreso en el ejército.

Mientras, en el Congreso de Viena en donde las potencias vencedoras de Napoleón estaban diseñando el nuevo mapa político europeo, nuestro embajador Pedro Gómez Labrador (el duque de Wellington: “es el hombre más estúpido que he visto en mi vida”) jugó un papel bochornoso y España fue relegada a potencia de tercer orden (por un Tratado de amistad, España cedió La Florida a EEUU).

La economía estaba en bancarrota por los efectos de 6 años de guerra y por la pérdida del mercado colonial e independencia de las colonias. Los liberales, al ser excluidos del juego político, recurrirán a las sociedades secretas (la masonería), atrayéndose a mandos militares descontentos con la política de promociones desarrollada por la corona, recurriendo al pronunciamiento para conseguir sus objetivos lo que originó el inicio del militarismo en España.

Entre los pronunciamientos a favor del restablecimiento de Constitución de 1812 y del régimen liberal (la mayoría acabaron con la ejecución de los sublevados), destacaron los de Espoz y Mina (Pamplona, 1814); Porlier (La Coruña, 1815); la conspiración del Triángulo (en casa de Pepa la malagueña, Madrid 1816)); Lacy y Milans del Bosch (levantamiento de Caldetas, Barcelona, 1817); y, finalmente, el que triunfó, el pronunciamiento del comandante Riego en Cabezas de San Juan (1820) con tropas que se hallaban concentradas para ser enviadas a América a luchar contra los independentistas: proclamaron la Constitución de Cádiz y las Juntas revolucionarias se extendieron por todo el país, lo que obligó al rey a jurar la Constitución (7 marzo 1820).

II.- TRIENIO LIBERAL (1820-1823)

Las logias masónicas y especialmente “El Taller Sublime” de Cádiz, encabezada por Alcalá Galiano, preparaban continuas conspiraciones para restablecer el liberalismo por lo que al producirse el levantamiento de Riego lo apoyaron, extendiéndose por Galicia, Zaragoza, Pamplona, Barcelona, lo que obligó al rey a jurar lealtad a la Constitución (“marchemos juntos, y yo el primero por la senda de la constitucional”-promesa que incumplió en cuanto pudo-).

El liberalismo se dividió en dos partidos: los moderados o doceañistas, que defendían la Constitución de Cádiz y una solución transaccional, aceptando a la corona en el proceso reformista; y los exaltados que propugnaban medidas más radicales y reducir las funciones del monarca a las puramente ejecutivas. La masonería se multiplicó y los clubs o reuniones políticas de los cafés parecían un hervidero: La Fontana de Oro; La Cruz de Malta, así como los periódicos, como los liberales El Zurriago, El Eco de Padilla…

En los dos primeros años, los moderados se mantuvieron en el poder y adoptaron medidas tendentes a restaurar toda la obra legislativa de las Cortes de Cádiz: supresión de la Inquisición, de los señoríos, de la sociedad estamental, libertad de prensa, reaparición de la Milicia Nacional, división de poderes, etc.

Las medidas anticlericales, como la supresión de la Inquisición, desamortizaron de propiedades de la Iglesia y desaparición de las cargas tributarias (diezmo), supusieron la ruptura con la Santa Sede. El enfrentamiento con el monarca se reflejaba en manifestaciones en la puerta del palacio real, que entonaban el “Trágala”. Se levantaron partidas de absolutistas, como la del guerrillero El Trapense que se apoderó de la Seo de Urgell, donde se estableció una Regencia absolutista que se atribuyó el gobierno en tanto el monarca estuviese privado de libertad.

Mientras tanto las potencias legitimistas, miembros de la Santa Alianza, se reunieron en Troppau en 1820 y afirmaron su derecho a intervenir en los asuntos internos de aquellos Estados en que una revolución hubiese modificado el régimen legítimo (absolutismo). En el Congreso de Verona (1822) se confió a Francia la intervención en España para restaurar a Fernando VII como rey absoluto. El 7 de abril de 1823 se produjo la invasión del ejército francés “Los Cien Mil Hijos de San Luis”, al mando del duque de Angulema, al que precedían partidas serviles, realistas o absolutistas que formaban el Ejército de la Fe. Las Cortes se retiraron con el rey a Sevilla y después a Cádiz en donde finalmente se entregaron al ejército invasor, sin que se cumpliesen las promesas de perdón del monarca. Una vez más el absolutismo había triunfado.

III.- DÉCADA OMINOSA (1823-1833)

La vuelta de los absolutistas al poder fue seguida de medidas de represión más duras que en el Sexenio. La Junta Provisional de Gobierno instaurada al comenzar la invasión desarmó a los milicianos, restauró los ayuntamientos de 1820 y creó una Junta de Purificación para cesar a cuantos funcionarios hubiesen confraternizado con los liberales: encarcelamiento de liberales, depuraciones, exilios y restauración del más estricto Antiguo Régimen. Tal fue la represión que hasta el duque de Angulema protestó, y la insistencia de Francia y Rusia obligaron a Fernando VII a publicar una amnistía en 1824 (pero con 15 epígrafes con excepciones). El Cuerpo de Voluntarios Realistas fue ampliado como defensa del sistema absolutista (como la Milicia Nacional lo sería de regímenes liberales), y se restauraron las instituciones propias del Antiguo Régimen. Pero el sistema era del todo inviable por lo que, a partir de 1827, se observa un acercamiento de la corona a los liberales doceañistas por medio de la burguesía catalana, nombrándose a López Ballesteros ministro de Hacienda para que emprendiese reformas. A ello se opondrían “los ultras”, encabezados por el hermano del rey Carlos María Isidro, (por tanto antes de que se plantease el problema sucesorio, pues en ese momento el rey no tiene descendencia). Están descontentos por el no restablecimiento de la Inquisición, la tibia amnistía a afrancesados y liberales, la admisión a cargos públicos de masones y, sobre todo, con la disolución de los Voluntarios Realistas, lo que provocaría la guerra de los Agraviados o malcontents en 1827, sobre todo en Cataluña, -germen del futuro partido carlista- y que acabaría con la derrota de los sublevados y la ejecución de sus dirigentes. Pero la represión de los liberales prosigue (ejecuciones en 1831 de Mariana Pineda -por bordar una bandera masónica con la leyenda “libertad”- y del general Torrijos).

El problema sucesorio. Fernando VII contrajo matrimonio cuatro veces (1ª prima; 2ª sobrina; 3ª prima; 4ª sobrina). Al morir en 1829 su tercera esposa, María Josefa de Sajonia, se le propuso un nuevo matrimonio con una alemana a lo que exclamó: “basta ya de rosarios” (su mujer se negaba a hacer uso del matrimonio porque era pecar, por lo que tuvo que intervenir el Papa Pío VII para convencerla de lo contrario). Al final contraería nupcias con María Cristina de las Dos Sicilias, hija de su hermana menor. El 29 de marzo 1830 ante la eventualidad de descendencia femenina, el rey promulgaba la Pragmática Sanción que ponía en vigor la decisión de las Cortes de 1789 anulando el Auto Acordado o Ley Sálica que estableciera Felipe V, (por lo que se volvía a la tradición castellana de la Ley de las Partidas que permitía reinar a las mujeres).

El 10 octubre 1830 nació Isabel que fue proclamada heredera del Trono,  pero en el verano de 1832 (ya nacida su otra hija, María Luisa Fernanda) Fernando, encontrándose al borde de la muerte, es hostigado por su hermano Carlos  Mª Isidro que le dijo no aceptaría a Isabel como reina -insinuando una guerra civil-, mientras que la mayoría de los cortesanos manifestaron sus reservas a la viabilidad de la sucesión femenina.

Tadeo Calomarde, ministro y firme partidario de la ley Sálica, convenció al rey para que derogara la Pragmática, lo que hizo el 18 de setiembre, pero al enterarse de la trama la hermana de la reina (Luisa Carlota, casada con su tío el infante Don Francisco de Paula hermano del rey, y madre del futuro rey consorte Francisco de Asís), llamó a Calomarde para que le mostrase el documento original, tomando el pergamino, lo rasgó y arrojó al fuego, propinando al ministro un par de bofetadas a lo que contestó Calomarde: “Señora, manos blancas no ofenden”).

El rey volvió a firmar la Pragmática Sanción el 22 de setiembre (siendo promulgada el 31 de diciembre de 1832), asumiendo Mª Cristina las funciones de regente aplicando una política de carácter moderado, la reapertura de las Universidades y una amplia amnistía.

Los mandos territoriales de los ejércitos fueron concedidos a moderados, se puso en libertad a los presos políticos y se disolvieron las unidades de voluntarios realistas. Como complemento, se decidió que Isabel fuera jurada como Princesa de Asturias por las Cortes, a lo que se negó Carlos Mª Isidro, por lo que el rey le obligó a expatriarse a Portugal. La muerte del rey el 29 de setiembre de 1833 fue seguida por levantamientos de voluntarios realistas a favor de don Carlos. En la práctica totalidad del país el grueso del ejército, nobleza, clero y burguesía fue favorable a Isabel, por lo que el carlismo se caracterizó por su limitación geográfica, las Vascongadas.

La discusión de legalismos en el problema sucesorio -Ley Sálica o Siete Partidas- enmascaraba otro problema mucho más intenso y de carácter ideológico: absolutismo o liberalismo; Antiguo Régimen o Nuevo Régimen. Ya que el absolutismo se encontraba en las filas del pretendiente don Carlos, si María Cristina quería tener alguna posibilidad de defender el trono para su hija Isabel, no tenía más remedio que apoyarse en los liberales. Por ello, el comienzo del reinado de Isabel II y la minoría de edad con las Regencias (de Mª Cristina y de Espartero) significarán el definitivo triunfo en España del liberalismo.





















CONSTRUCCIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO LIBERAL

TEMA IX.- REVOLUCIÓN LIBERAL EN EL REINADO DE ISABEL II. CARLISMO Y GUERRA CIVIL. CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO LIBERAL

I.- PRIMERA GUERRA CARLISTA O GUERRA DE LOS SIETE AÑOS (1833-1840)

La entronización de la pequeña Isabel supondría su no aceptación por parte de los seguidores del infante don Carlos María Isidro quien lanzó un Manifiesto desde Abrantes en Portugal (1 octubre 1833) llamándolos a la lucha, levantándose en armas contra la nueva reina en una prolongada y sangrienta guerra civil. Se trataba de la existencia de una población dividida y de posturas irreconciliables:
A)    Carlistas o apostólicos: ideología tradicionalista y antiliberal, herederos de los “agraviados” y los apostólicos, su lema era “Dios, Patria y Fueros”, defendían la legitimidad dinástica de don Carlos (para ellos Carlos V), la monarquía absoluta, preeminencia de la Iglesia, Antiguo Régimen y sistema foral o particularista. Su base social la tenían en el clero, pequeña nobleza agraria, campesinos, y su principal fuerza en País Vasco, Navarra, Cataluña, Aragón y Valencia.
B)    Isabelinos o cristinos: su apoyo inicial fue la jerarquía eclesiástica, alta nobleza y funcionarios, pero para hacer frente a los carlistas y ampliar la base social la Regente tuvo que acceder a las demandas de los liberales que exigían el fin del absolutismo y del Antiguo Régimen.

El desarrollo del conflicto bélico contempló dos fases: 1ª (1833-1835) y 2ª (1836-1840).

1ª fase (1833-1835): los carlistas no pudieron contar con un ejército regular y se organizaron como guerrillas. Las primeras partidas carlistas se levantaron en 1833 en Navarra y País Vasco, y después en el Bajo Aragón, Pirineo, Cataluña y Castellón, y recibió el apoyo (armas y finanzas) de las potencias absolutistas (Austria, Prusia y Rusia), mientras que los isabelinos fueron apoyados por Portugal, Francia y Gran Bretaña. Se estabilizó en el norte y los triunfos carlistas no consiguieron ocupar ninguna ciudad importante. Tomó impulso en 1834 cuando el pretendiente abandonó Inglaterra y se instaló en Navarra creando una monarquía alternativa (corte, gobierno, ejército), brillando las hazañas de su general en jefe Zumalacárregui (que ya había destacado en la guerra de la independencia) que conquistó Tolosa, Durango, Vergara y Éibar, pero fracasó en la toma de Bilbao en donde encontró la muerte. En Levante el líder carlista más destacado sería el general Cabrera (por su valor personal y extremada dureza “El tigre del Maestrazgo”), que operaba con partidas con escasa conexión, en zonas montañosas de Cataluña, Bajo Aragón y Maestrazgo.
2ª fase (1836-1840): don Baldomero Espartero, hijo de un carretero tomó parte en las campañas de América donde realizó una brillante carrera militar, fue nombrado general en jefe liberal de los ejércitos del norte  y con su victoria en Luchana (1836), puso fin al sitio de Bilbao y decantó la guerra al bando liberal. Los carlistas iniciaron una nueva estrategia con expediciones a otras regiones, la más importante la expedición real en 1837 que partió de Navarra hacia Cataluña y se dirigió a Madrid, pero fueron incapaces de tomar la capital, replegándose al norte. Esos fracasos condujeron a una división en el bando carlista: los transaccionistas (partidarios de llegar a un acuerdo con los liberales) y los intransigentes (defensores de continuar la guerra). Finalmente el jefe de los transaccionistas, el general Maroto firmó el Convenio de Vergara (1839) con el general liberal Espartero (por ello nombrado duque de la Victoria), acuerdo que establecía el mantenimiento de los Fueros en País Vasco y Navarra y la integración de la oficialidad carlista en el ejército real. Sólo Cabrera continuó resistiendo en el Maestrazgo hasta su derrota en 1840.
Mientras, el pretendiente abandonaba España y se refugiaba en Francia sin aceptar la situación. Él y sus herederos continuarían reclamando el trono y provocando dos conflictos bélicos más:

2ª Guerra carlista o guerra de los Matiners (1846-1848): fracasado el proyecto de boda entre la princesa de Asturias Isabel y el primogénito de don Carlos, el conde de Montemolín, se dio en Cataluña una guerra de guerrillas encabezada por Cabrera.

3ª Guerra carlista durante el Sexenio democrático (1869-1874). Al estar vacante el trono español, Carlos VII se subleva en el País Vasco, Cataluña y Navarra, pero el reconocimiento por el general Cabrera de Alfonso XII como rey de España pone fin a la guerra.

II.- MINORÍA DE EDAD DE ISABEL II: REGENCIAS DE Mª CRISTINA Y DE ESPARTERO
1.- Regencia de María Cristina (1833-1840).  En su testamento, Fernando VII otorgaba la regencia, durante la minoría de Isabel, a Mª Cristina como Reina Gobernadora asistida por un Consejo de Regencia. La regente publicó un decreto de amnistía a favor de los diputados liberales de las antiguas Cortes y para lograr la concordia Cea Bermudez publicó el Manifiesto de la Reina Gobernadora al País en el que prometía a los carlistas el mantenimiento de la religión católica y a los liberales la introducción de reformas administrativas, lo que no contentó a ninguno (los carlistas iniciaron en el norte la guerra y los liberales verían las reformas como insuficientes). De tales reformas solo prosperó la división provincial de España de 1833, realizada por el ministro Javier de Burgos (España dividida en 49 provincias).
Durante este periodo se produjo el paso definitivo del Antiguo Régimen a un nuevo Estado liberal burgués.
Todos los liberales eran partidarios de una monarquía constitucional pero estaban divididos desde el Trienio Liberal en dos tendencias, que terminaron convirtiéndose en partidos políticos a lo largo del reinado de Isabel II: moderados y progresistas.
  • Los moderados defendían un liberalismo doctrinario, partidario de la soberanía compartida entre las Cortes y la Corona, que gozaba de amplios poderes (como el derecho de veto, nombrar ministros y poder disolver las Cortes). Defensores del orden y de la propiedad, que identificaban con inteligencia y capacidad, eran partidarios del sufragio censitario y de limitar los derechos individuales, especialmente los colectivos. Defendían a la Iglesia católica y preferían una organización centralista del Estado. Socialmente eran un grupo heterogéneo formado por terratenientes, alta burguesía, vieja nobleza, alto clero y altos mandos del ejército.
  • Los progresistas defendían la soberanía nacional y la limitación de las atribuciones de la Corona. Querían un sufragio censitario más amplio y mayores libertades y derechos, tanto individuales como colectivos. Eran partidarios de la descentralización estatal y de la Milicia Nacional. Su base social era también heterogénea: la pequeña y mediana burguesía y en general, las clases medias, profesionales liberales, artesanos y empleados urbanos y militares de baja graduación.
Ambos partidos estuvieron encabezados por espadones, que eran generales del ejército que adquirieron protagonismo político debido a la amenaza carlista y se convirtieron en únicos garantes del trono de Isabel II y árbitros de la situación política. En estos años el más importante fue el general progresista Espartero. Moderados y progresistas se alternaron en el poder, recurriendo a continuos pronunciamientos de uno u otro signo.
Algunos militares y asesores convencieron a la regente de nombrar un nuevo gobierno que suscitase mayor apoyo popular y la adhesión de los liberales, eligiendo como presidente a Martínez de la Rosa, liberal moderado que promulgó el Estatuto Real de 1834.***  No era ni una constitución ni una carta otorgada sino una simple convocatoria de Cortes que serían como las del A.R. pero con algunas modificaciones:

* Tenía dos Cámaras: la de Próceres (Cámara Alta: grandes de España, religiosos y notables de designación real) y la de Procuradores (Cámara Baja: miembros renta mínima de 12000 reales)
* Sufragio indirecto y censitario (en una población de 10 millones de personas sólo podían votar en primera instancia 16000, que elegían a 1000 electores de partido encargados de escoger en segunda instancia a los procuradores).
* La convocatoria y disolución de Cortes era competencia exclusiva del Rey
* Las Cortes sólo podían votar los impuestos y las cuestiones que el monarca propusiese.

La epidemia de cólera morbo hizo su aparición en 1834 en Madrid y el pueblo acusó a los frailes de haber envenenado las aguas: irrumpió en los conventos matando a muchos religiosos, matanzas que se extendieron por todo el país.

Pronto se hizo evidente que las reformas eran insuficientes y que se necesitaba un ministerio más liberal. Cea Bermudez dimitió y se sucedieron diversos gobiernos (Toreno, Istúriz) y en el verano de 1835 hubo nuevos disturbios, especialmente violentos en Barcelona donde los obreros quemaron la fábrica de Bonaplata y Cia -ludismo-. Los levantamientos populares se extendieron a otras ciudades (Zaragoza, Cádiz, Sevilla, Valencia), formándose juntas revolucionarias.

Mª Cristina, asustada, para conseguir apoyo popular y recursos financieros para ganar la guerra carlista, se vio forzada a llamar a los progresistas a formar gobierno en septiembre de 1835. Juan Álvarez Mendizábal, líder de la oposición progresista, inició importantes reformas: suprimió la Mesta, organizó la Milicia Nacional, abolió los privilegios gremiales y promulgó el decreto que lleva su nombre, desamortización de Mendizábal: los bienes eclesiásticos del clero regular. El objetivo de la desamortización era iniciar una reforma agraria, conseguir dinero para Hacienda a fin de sostener la guerra civil, castigar a la Iglesia por su apoyo al carlismo y crear un grupo de nuevos propietarios que fueran partidarios del liberalismo.

La Reina gobernadora, presionada por nobleza y clero que pensaban que las reformas habían ido demasiado lejos, destituyó a Mendizábal y nombró a Istúriz cuya disolución de Cortes provocó una oleada de protestas en todo el país (quema de conventos) y el Motín de La Granja (1836): los sargentos de la guarnición del palacio real La Granja de San Ildefonso en Segovia (residencia de verano) penetraron en las habitaciones reales y obligaron por la fuerza a que Mª Cristina restaurase la Constitución de 1812, y nombrar un gobierno progresista presidido por  José Mª Calatrava, con Mendizábal como ministro de Hacienda.
 Los progresistas continuaron con la reforma agraria liberal (1837) que consagraba los principios de la propiedad privada y de la libre disponibilidad de la tierra, que implicaba la disolución del régimen señorial, de los mayorazgos y la desamortización de bienes del clero.
-          Disolución del régimen señorial, ya iniciada en las Cortes de Cádiz, implicó la pérdida de las atribuciones jurisdiccionales de los señores, aunque mantuvieron la propiedad  de las tierras que los campesinos no pudieran acreditar como propias
-          Desvinculación (supresión de mayorazgos), fin de los patrimonios unidos obligatoriamente y a perpetuidad a una familia o institución (sus propietarios serían libres para venderlos sin trabas en el mercado)
-          Desamortización, elemento recurrente desde Godoy (1798) como medio para conseguir recursos para el Estado con la venta de tierras propiedad de la Iglesia y de los ayuntamientos. En 1836 el presidente Mendizábal decretó la disolución de las órdenes religiosas (excepto las dedicadas a la enseñanza y asistencia hospitalaria) y incautación de sus patrimonios. Los bienes nacionalizados fueron puestos en venta en pública subasta y podían adquirirse en metálico o a cambio de títulos de la deuda pública. Su objetivo era conseguir fondos para financiar al ejército liberal, recuperar vales de la deuda y aminorar el grave déficit presupuestario del Estado. Además los compradores serían un sólido apoyo al triunfo del liberalismo, y a largo plazo, se fomentaría la producción agrícola
Además se adoptaron otras medidas encaminadas al libre funcionamiento del mercado: abolición de los privilegios de la Mesta; libertad de los arrendamientos agrarios; libertad de precios; abolición de los privilegios gremiales; libertad de industria y comercio; eliminación aduanas interiores; abolición de los diezmos eclesiásticos. Todo ello enmarcaba la total implantación en España del liberalismo económico, mientras que el liberalismo político se establecía a través de un ordenamiento jurídico cuyo protagonismo esencial sería, (al considerar desfasada la Constitución de Cádiz), una nueva Constitución: la Constitución progresista de 1837***, cuyas principales características son:
-          Principios básicos del progresismo: soberanía nacional; amplia declaración de derechos ciudadanos (libertad de prensa, de opinión, de asociación); división de poderes; aconfesionalidad del estado.
-          Principios básicos del moderantismo: sistema bicameral (Congreso y Senado no electivo y elegido directamente por el rey); amplios poderes a la Corona (veto de leyes, disolución del Parlamento); financiación del culto católico (compensación desamortizaciones)
Otras leyes conformaron el sistema liberal: ley de la Milicia Nacional (para formar parte ingresos mínimos de 5 reales diarios); ley de imprenta (1836) acabó con la censura previa; ley electoral (1837) con un sufragio censitario (españoles varones mayores de 25 y 200 reales contribución directa). El modelo político se vio fuertemente mediatizado por la intromisión constante de los militares (los espadones) que habían obtenido mucho poder por las guerras carlistas (Espartero, Narváez, O`Donnell jugaron un destacado papel durante el periodo isabelino).
Una vez aprobada la Constitución, en las elecciones de 1837 ganaron los moderados que en 1840 prepararon una ley electoral más restrictiva, limitaron la libertad de imprenta y una ley de Ayuntamientos que facultaba a la Corona para nombrar alcaldes en las capitales de provincia. Los progresistas que defendían la elección directa de los alcaldes provocó una insurrección con la formación de Juntas revolucionarias que obligó a Mª Cristina a dimitir (1840) y concediendo el cargo de regente al héroe de la guerra carlista, el general Espartero.
2.- Regencia de Espartero (1840-1843). Espartero disolvió las Juntas y convocó elecciones que dieron mayoría a los progresistas. Durante su regencia se redactó la ley de desamortización de Espartero: desamortización de los bienes del clero secular (1841). Actuó con autoritarismo y gobernando con su camarilla de allegados, militares afines conocidos como los ayacuchos (por creerse falsamente que Espartero había estado en la batalla de Ayacucho en el Perú -1824-), por lo que fue perdiendo popularidad, (sublevación de O´Donnell en 1841 y ejecución del general Diego de León, “Primera lanza del reino”).
En 1842 se aprobó un arancel aduanero que abría el mercado a los tejidos de algodón ingleses por lo que la industria textil catalana se vio fuertemente amenazada (oposición del proteccionismo catalán al librecambismo de Espartero), apareciendo por primera vez el proletariado catalán con reivindicaciones democráticas, motines e insurrecciones, produciéndose el levantamiento de Barcelona (sublevación del general Prim) a lo que respondió con el bombardeo de la ciudad condal  (“a Barcelona hay que bombardearla al menos una vez cada 50 años”). Con ello muchos progresistas se le opusieron y un pronunciamiento conjunto de moderados y progresistas en Torrejón, dirigido por los generales Narváez y Serrano, (y al que se le unieron las fuerzas enviadas por Espartero para sofocarlo), hicieron que dimitiese y, por Cádiz, marchó a su exilio en Inglaterra.
3.- Las opciones del liberalismo y demoliberalismo: moderados; progresistas; demócratas y republicanos.
Los partidos políticos decimonónicos no eran grupos compactos y homogéneos con una ideología y un programa bien definidos sino agrupaciones de personalidades alrededor de algún notable, civil o militar. Eran corrientes de opinión o camarillas vinculadas por relaciones personales o intereses económicos.
Los partidarios del absolutismo seguirán siendo los carlistas a lo largo de la centuria.
El liberalismo (sufragio censitario) se dividirá en el periodo isabelino en el partido moderado y el partido progresista.
·         Partido moderado: personas de “orden” formado por terratenientes, comerciantes, intelectuales conservadores junto a miembros de la antigua nobleza, alto clero, altos mandos militares. Defendían el derecho de propiedad como sagrado, restringían el derecho al voto a los más ricos. Anteponían a la libertad los principios de orden social y autoridad (desconfiaban de la participación del pueblo en la política) y la política era una actividad exclusiva de una minoría propietaria e ilustrada. Defendía el proteccionismo, la soberanía compartida entre las Cortes y la Corona (a la que otorgaba amplios poderes), limitaba los derechos individuales (prensa, asociación, reunión) y era la opción clerical del liberalismo, defendiendo la confesionalidad del Estado y otorgaba a la Iglesia católica una gran influencia social. Sus líderes eran Narváez y Bravo Murillo.
·         Partido progresista: se consideraban los defensores de la libertad, y su base social era la pequeña y mediana burguesía, los oficiales del ejército y las clases populares urbanas (artesanos, comerciantes, profesiones liberales). Defendían la soberanía nacional, el predominio de las Cortes, (rechazaban la intervención de la Corona en la política), poderes locales fuertes (ayuntamientos libremente elegidos), la Milicia Nacional, el sufragio censitario amplio, la reforma agraria y limitar el poder de la Iglesia. Sus líderes eran Mendizábal, Espartero y Prim.
·         Unión Liberal: partido que surgió en 1854 de la escisión de la derecha del partido progresista y la izquierda del partido moderado. Sus líderes eran O`Donnell y Serrano.
Demoliberalismo o democracia:  partidarios del sufragio universal.
·         Partido Demócrata: surgió en 1849 de una escisión de la izquierda del partido progresista. Partidarios de la soberanía popular estricta, eran partidarios del sufragio universal masculino, un sistema unicameral, amplias libertades, etc. y de la ampliación de derechos como la enseñanza pública y la beneficencia. Defendían la libertad de culto de todas las religiones. Su base social eran las clases populares urbanas.
·         Partido Republicano: el desprestigio de la monarquía de Isabel II arrastró a muchos demócratas al republicanismo, defendiendo que todos los poderes, incluida la jefatura del Estado, debían ser de elección popular.
III.- MAYORÍA DE EDAD DE ISABEL II (1844-1868). Presenta tres periodos políticos: Década Moderada (1844-1854); Bienio Progresista (1854-1856) y Alternancia Unión Liberal y Partido Moderado (1856-1868).
Tras la caída de Espartero, se formó un Gobierno provisional que decidió que las Cortes declarasen la mayoría de la reina (13 años) y en noviembre de 1843 juró la Constitución (en vigor estaba la de 1837) y el Gabinete presentó la dimisión. Durante los 25 años del reinado de Isabel II se sucedieron 60 gobiernos, predominando en el poder los moderados, y al ser excluidos del mismo los progresistas, sólo accederían al gobierno a través del pronunciamiento o la revolución. La intervención de los militares en la política utilizando sus regimientos en provecho de su opción partidista dio lugar al gobierno de los espadones (generales Espartero, Narváez, O`Donnell, Serrano, Prim).
1.- DÉCADA MODERADA (1844-1854). Frente a unas Cortes de mayoría moderada, el presidente de gobierno, el progresista Salustiano Olózaga obtuvo de la joven reina el decreto de disolución de Cortes (rumor: “usando la fuerza”), siendo relegado de su cargo y exilándose a Inglaterra, accediendo al poder los moderados que gobernarían durante diez años. Fue el predominio de la burguesía terrateniente (antiguos aristócratas y propietarios rurales  beneficiados con las desamortizaciones). Los principales ministerios que se sucedieron fueron:
- Gobierno González Bravo (1844) que era jefe de la facción parlamentaria moderada llamada “La Joven España”, restableció la ley de ayuntamientos de 1840, sofocó levantamientos carlistas y progresistas y creó la Guardia Civil, cuerpo armado con finalidades civiles pero estructura militar, para reprimir el bandolerismo (duque de Ahumada). Permitió el regreso de la reina madre Mª Cristina.
- Gobierno del general Narváez (1844-1846), árbitro de la situación y jefe del partido moderado. Al considerar demasiado avanzada la Constitución de 1837, se elaboró la Constitución moderada de 1845***, cuyas características son:
- Soberanía compartida entre el rey y las Cortes
- Ampliación de los poderes del ejecutivo y disminución de las atribuciones del legislativo
- Sufragio censitario restrictivo
- Ayuntamientos y Diputaciones sometidos al poder central
- Supresión de la Milicia Nacional
- Confesionalidad católica del Estado y mantenimiento del culto y clero
- Aunque recogía la declaración de derechos de la Constitución de 1837, su regulación se remitía a leyes posteriores que fueron muy restrictivas (conde de Romanones diría más tarde: “vosotros haced las leyes, que yo haré los reglamentos”).
- Amplias atribuciones a la Corona (nombrar ministros, disolver las Cortes, nombrar senadores..)
- Gobierno Istúriz (1846-1847). Se resolvió el problema de las bodas reales (Isabel II con su primo Francisco de Asís; Mª Luisa Fernanda con el duque de Montpensier -1846-), lo que impidió el entendimiento con los carlistas, partidarios del matrimonio entre Isabel y el hijo de Carlos Mª Isidro, el conde de Montemolín o Carlos VI, y que provocaría la 2ª guerra carlista o guerra dels Matiners (madrugadores) en Cataluña (1846-1849).
Durante los sucesivos gobiernos del partido moderado (González Bravo, Narváez, Bravo Murillo, etc.) se institucionalizó el estado liberal español, bajo los principios de centralismo, uniformidad y jerarquización, se promulgaron una serie de leyes que tendrían amplia vigencia:
-          Reforma fiscal (Ley Mon y Santillán de 1845), racionalizando el sistema impositivo, centralizando impuestos en manos del estado, se propició la contribución directa y basada en la propiedad agraria.
-          Se aprobó el Código Penal y el Código Civil (1848).
-          Se reformó la Administración creando una ley de funcionarios que regulaba el acceso.
-          Siguiendo los criterios centralizadores de la división provincial, se fortalecieron los gobernadores civiles y militares.
-          La ley de Administración local de 1845 dispuso que los alcaldes fueran nombrados por la corona (centralismo  dominado por los gobernadores provinciales que dependían a su vez del Ministro de la Gobernación).
-          La Ley Moyano estableció la primera ley de Educación creando un sistema de Instrucción Pública basado en tres niveles (Elemental, secundario y universitario).
-          Se adoptó el Sistema Métrico Decimal.
-          Concordato con la Santa Sede (1851), se suspendía la venta de bienes eclesiásticos, el estado se comprometía al sostenimiento de la Iglesia (presupuesto de culto y clero), el catolicismo religión oficial, amplias competencias en educación, y a cambio Roma reconocía a Isabel II como reina.
Durante el gobierno tecnocrático de Bravo Murillo que pretendía unas reformas permitiendo gobernar por decreto, junto a escándalos financieros en las concesiones para la construcción de la red ferroviaria, provocaron el pronunciamiento de Vicálvaro (la vicalvarada) que daría paso al Bienio Progresista.
2.- BIENIO PROGRESISTA (1854-1856). En junio de 1854 tuvo lugar la vicalvarada poniéndose al frente un descontento moderado, el general O`Donnell, que fundó el nuevo partido llamado “La Unión Liberal”, y los sublevados publicaron el Manifiesto de Manzanares: cumplimiento de la Constitución, reducción de impuestos, restauración de la Milicia, ampliación del sufragio. El levantamiento triunfó y la reina llamó al gobierno a los progresistas, cuya presidencia recayó en Espartero, y O´Donnell sería ministro de la guerra, restaurándose los principios del progresismo, la Milicia, la elección directa de alcaldes, la elaboración de la Constitución progresista non nata de 1856 que contemplaba la libertad de cultos, y apareciendo por primera vez diputados demócratas. Se llevó a cabo un amplio plan de reformas económicas con el objetivo de modernizar el país: Ley General de Ferrocarriles; reforestación; introducción del Telégrafo; ampliación de la red de carreteras; potenciación de las Sociedades Anónimas y por acciones; desarrollo de la Banca y de la Minería y, sobretodo, la Desamortización de Madoz (1855): afectaba a los bienes del clero regular, clero secular, del Estado, Beneficencia y de los Ayuntamientos (propios, comunes y baldíos). Esta legislación propició una expansión económica hasta la crisis de 1866.
Pero la crisis de subsistencias y las huelgas obreras (comienza la organización del incipiente Movimiento Obrero), y las continuas protestas pidiendo la abolición de quintas, del impuesto de consumos, mejora salarial y reducción jornada laboral, provocarían discrepancias en el gobierno y su caída, rompiéndose  el partido progresista, cuya ala conservadora se uniría a la Unión Liberal, y el ala radical formaría el partido demócrata.
3.- DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA ISABELINO (1856-1868): GOBIERNOS UNIONISTAS  Y MODERADOS.
A) GOBIERNOS UNIONISTAS (1856-1863). Se revitalizó el parlamentarismo y la estabilidad política, pero lo más destacado sería la política exterior llevada a cabo, tendente a recuperar un prestigio internacional con tres campañas militares:
* Expedición a Indochina (1856-1863) en colaboración con Francia para castigar la matanza de misioneros (en realidad beneficio a los franceses que iniciaron su penetración colonial en Asia)
* Intervención en México (1862) junto a franceses y británicos para exigir el cobro de la deuda (los españoles se retiraron por discrepancias con los franceses)
* Campañas de Marruecos (1859-1860) por disputas fronterizas saldadas con las victorias del general Prim en Tetuán y Castillejos. Por la Paz de Wad-Ras España incorporó Ifni y amplió Ceuta.
B) GOBIERNOS MODERADOS (1863-1868). Narváez volvió al poder y con él los principios del moderantismo, gobernando de forma autoritaria, por decreto y al margen de las Cortes por lo que progresistas y demócratas recurrieron nuevamente al pronunciamiento y la revolución para acceder al poder. Un artículo de Emilio Castelar, catedrático de la Universidad de Madrid, criticando que la reina “consintiese en vender bienes que consideraba de la Corona y no de la nación” fue contestado por el gobierno con su expulsión de la cátedra, por lo que los estudiantes se manifestaron en 1865 aconteciendo los graves sucesos de la noche de San Daniel: los estudiantes fueron reprimidos a tiros por la Guardia Civil (9 muertos y más de cien heridos), lo que provocó la indignación pública. En 1866 se produjo la sublevación de los sargentos del cuartel de San Gil que fracasó y acabó con el fusilamiento de 66 sublevados y más de mil prisioneros. Todo ello junto a una fuerte crisis económica en 1866 provocaría la revolución de septiembre 1868, la caída de Isabel II y Sexenio revolucionario.

HISTORIA DE ESPAÑA PAU: LA MONARQUÍA HISPÁNICA: REYES CATÓLICOS, AUSTRIAS Y BORBONES



TEMA IV.- LA MONARQUÍA HISPÁNICA DE LOS REYES CATÓLICOS


I.- LA UNIÓN DINÁSTICA

El matrimonio de Isabel de Castilla y de Fernando de Aragón (en secreto por la guerra contra la Beltraneja, octubre 1469 -Valladolid-; partido aragonés/partido portugués;), dio lugar al nacimiento de una nueva entidad política: la Monarquía Hispánica, unión dinástica de dos coronas diferentes en la cual cada reino siguió manteniendo sus propias leyes e instituciones: Castilla, Aragón, Cataluña y Valencia tenían en común los mismos monarcas.

España no era una realidad política sino una referencia a los territorios de la Península Ibérica (las Españas). El mayor peso territorial, demográfico y económico de Castilla explica la creciente castellanización de la Monarquía en los siglos XVI y XVII.

Por la Concordia de Segovia -1475- corroborada más tarde por la Concordia de Calatayud -1481-, Fernando consiguió ser proclamado corregente de Castilla con los mismos derechos que Isabel (no pudo ser igual en Aragón por impedimento de la ley Sálica). Por el Tratado de Alcaçovas  -1479-, Juana la Beltraneja renunció a sus derechos castellanos en favor de Isabel y se recluyó en un convento en Coimbra.

II.- LA EXPANSIÓN TERRITORIAL

Los RRCC eran conscientes de la necesidad de incorporar todos los territorios peninsulares a la nueva monarquía por medios diplomáticos o de conquista, lo que se desarrolló en varias fases:

1.- Conquista de Granada. El reino nazarí de Granada, último reducto musulmán en la península, comprendía las actuales provincias de Almería, Málaga y Granada. Para su conquista los RRCC emplearon todos los recursos militares de Castilla y Aragón, la diplomacia (luchas internas granadinas) y la artillería (asedio de ciudades). En 1482 el Papa Sixto IV envió una Bula otorgando gracias a quienes contribuyesen en la conquista. La campaña se prolongó diez años. En 1491 se sitió la capital (campamento de Santa Fe) y el 2 de enero su último rey Boabdil entregó las llaves de la Alhambra a los RRCC. (Andalucía se dividió en 4 reinos: Sevilla, Jaén, Córdoba y Granada).

2.- Recuperación del Rosellón y la Cerdaña para la Corona de Aragón, gracias a la personalidad diplomática del rey Fernando -modelo de “El Príncipe” de Maquiavelo- (Tratado de Barcelona, 1493). Su padre Juan II se las había cedido al rey de Francia.

3.- Conquista definitiva de las islas Canarias. La conquista castellana se llevó a cabo entre 1402 y 1496 y se distinguen dos etapas: la conquista señorial (la Corona otorga el derecho de conquista a la nobleza a cambio de un pacto de vasallaje: la llevada a cabo por Juan de Bethencourt y Gadifer de la Salle –Lanzarote, Hierro y Fuerteventura) y la conquista realenga (directamente por la Corona: los RRCC. El último dominio fue Tenerife, 1496).

4.- Conquista de Navarra. Sus habitantes, divididos entre los partidarios de unirse a Francia y los partidarios de aproximarse a Castilla, tras el fracaso de tentativas diplomáticas, Fernando, siendo regente de Castilla, aprovechó la declaración de guerra del rey francés para ocupar militarmente Navarra e incorporarlo a la Corona de Castilla por las Cortes de Burgos de 1515, manteniendo sus Fueros, leyes e Instituciones.

5.- Acercamiento a Portugal. La política matrimonial de los RRCC prepararía la futura anexión a la Corona del reino de Portugal.




III.- BASES DE LA POLÍTICA IMPERIAL

Los RRCC sentaron las bases del Imperio español del siglo XVI aunque la proyección en política exterior fue muy diferenciada: Castilla hacia el Atlántico, y Aragón hacia el Mediterráneo. Con su política matrimonial consolidaron estrechas relaciones con Coronas europeas: con el imperio alemán por el matrimonio de su hija Juana con Felipe hijo del emperador Maximiliano; con Inglaterra, con el matrimonio de su hija Catalina con Enrique VIII; con Portugal con el matrimonio de sus hijas Isabel y María con Manuel el Afortunado. Todo ello dirigido a preservar el poder comercial de la Corona de Aragón en el Mediterráneo frente a la amenaza francesa por lo que el objetivo era aislar a Francia.

1.- Guerras contra los franceses: tuvieron lugar sobre todo en Italia donde brillaría el Gran capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, y sus victorias consolidaron Nápoles como territorio perteneciente a la Corona de Aragón.

2.- Guerras contra los turcos: para frenar su avance en el Mediterráneo se intentó controlar la costa africana. Orán, Trípoli, Argel quedaron bajo control de Aragón, sumándosele Melilla (conquistada en 1497).

3.- Acercamiento a Portugal: por el Tratado de Alcaçovas (1479) los portugueses controlarían la costa africana (excepto Canarias) a cambio de renunciar a sus pretensiones en Castilla, y por el Tratado de Tordesillas (1494) se les permitiría el control de Brasil.



IV.- INSTITUCIONES DEL ESTADO

Los RRCC intentarían llevar a cabo un autoritarismo monárquico (más evidente en Castilla) con una política de sometimiento de la nobleza y del clero que durante la Baja Edad Media se habían sublevado repetidas veces a la Corona. En el contexto de la Guerra de Sucesión Castellana, las tropas de Alfonso V de Portugal y de Luis XI de Francia invadieron Castilla en apoyo de Juana la Beltraneja, siendo derrotados por las tropas de Fernando en la batalla de Toro y los nobles y señores eclesiásticos que les apoyaron fueron sometidos.


Los RRCC recuperaron parte del patrimonio real (mercedes enriqueñas), pero tras el sometimiento político les garantizaron los privilegios jurisdiccionales (señoríos) y su poder en la Mesta, y por las Leyes de Toro (1505) fortalecieron el poder nobiliario al crear la institución del mayorazgo.


Para afirmar el poder real crearon un ejército permanente y un cuerpo de embajadores permanentes en las cortes europeas (sus representantes), e hicieron una serie de reformas de las instituciones de gobierno (no así en Aragón que permanecieron intactas).


1.- Los Consejos. Cinco Consejos, de carácter consultivo, tres territoriales (Castilla, Aragón y Navarra) y dos sectoriales (Inquisición y Órdenes Militares -Calatrava, Santiago y Alcántara-). Apartaron de ellos a la alta nobleza y estaban formados por letrados solventes. (Sistema Polisinodial)

2.-  Los Secretarios. Personas de confianza de los reyes que les servían de enlace con los diferentes Consejos.

3.- Las Cortes. Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia y Navarra. De carácter consultivo, las castellanas se convirtieron en asambleas dóciles limitadas a jurar lealtad al príncipe y aceptar nuevos subsidios. Los Virreyes eran los representantes del rey cuando el monarca no estaba: Aragón, Cataluña, Valencia, Navarra, Nápoles y Sicilia.




4.-  La justicia. Se organizó en tres ámbitos:

* Justicia local. Los corregidores ejercían la máxima autoridad judicial a nivel municipal.

* Segunda instancia. Las Chancillerías o Audiencias resolvían las apelaciones a las decisiones de los corregidores. Eran la Audiencia de Valladolid (incluía un juez específico para el señorío de Vizcaya) y la de Ciudad Real (trasladada después a Granada).

* Última instancia. Era el Consejo Real de Castilla que estaba por encima de todos los tribunales.


5.- La Santa Hermandad. Creada en 1476 fue fundamental para mantener el orden y estaba formada por cuadrillas armadas, costeadas y organizadas por los concejos. Perseguía a los delincuentes incluso en territorio de jurisdicción señorial.


V.- ORGANIZACIÓN SOCIAL Y UNIFORMIDAD RELIGIOSA

1.- Sociedad y economía

Nos encontramos en una sociedad típica del Antiguo Régimen en la que el signo de diferenciación social es el linaje (sangre) y no el dinero. Es una sociedad estamental con leyes que no son para todos iguales, que existen estamentos con privilegios: nobleza y clero. Poseen las ¾ partes de las tierras de cultivo, ocupan los principales cargos del la Administración y del ejército, derecho penal propio y forma de vestir exclusiva y ostentosa, el mayorazgo (tierras vinculadas). El tercer estado eran jornaleros y campesinos y una población urbana escasa, con limitadas actividades artesanales organizadas en gremios (maestros, oficiales y aprendices) y comerciales (organizaciones de mercaderes).


2.- Uniformidad religiosa

Presenta una triple vertiente: la reforma religiosa, la persecución de los falsos conversos y la expulsión de los judíos y mudéjares.

*  Los RRCC consideraban imprescindible restaurar la unidad religiosa de la época visigoda y para ello emprender una reforma religiosa que contemplase combatir la relajación moral e intelectual; aumentar el control de la Corona sobre la Iglesia (derecho de presentación de obispos y patronato regio -nombramiento directo de obispos-) y seleccionar al alto clero en las universidades de Salamanca o la de Alcalá de Henares (fundada por el cardenal Cisneros.

* La Inquisición o Santo Oficio. Ya funcionaba en la Corona de Aragón desde el siglo XIII controlada por el Papado y los dominicos y su misión era perseguir herejes. Los RRCC decidieron crearla en Castilla para perseguir a los falsos conversos y fue la única institución que se impuso en todos los reinos.

Fue autorizada por el Papa en 1478 y dependía directamente de los soberanos y al principio se centró en los judeoconversos y más tarde se amplió a moriscos, protestantes y desviaciones morales (brujería, homosexualidad).

* Expulsión de minorías religiosas. En marzo de 1492 se decidió la expulsión de los judíos de Castilla y de Aragón que no se bautizasen en cuatro meses. Podían vender sus bienes y llevárselos en forma de letra de cambio, pero estaba prohibido sacar oro y plata. Los sefardíes exilados fueron unos 200.000 y se establecieron en el norte de África, Flandes e imperio turco. Los que se bautizaron fueron los judeoconversos. Con la conquista de Granada y la sublevación de los mudéjares (1499-1502) se les dio a elegir entre el destierro o la conversión (Cisneros impulsó los bautismos obligatorios pasando a ser denominados moriscos).
VI.- DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE AMÉRICA

Colón ofreció su plan de llegar a la India por occidente a la corte portuguesa pero fue rechazado. Los RRCC se embarcarían en la empresa, firmando el contrato (Capitulaciones de Santa Fe, 1492).

1.- Fases. Desde el primer viaje de Colón hasta mediados del siglo XVI en que se puede considerar finalizado el periodo de conquista observamos dos etapas bien diferenciadas: fase caribeña (1492-1519) desde el primer viaje de Colón hasta la conquista de México; fase continental (1519-1560) con la conquista de los grandes imperios continentales.

* Fase caribeña (1492-1519). Se dan los primeros intentos de explotación de las Antillas como colonia comercial a imitación del imperio lusitano, y ante el fracaso por la inexistencia de oro y especias se dio paso a la segunda fase.

Es periodo de exploraciones y tanteos y de los establecimientos en el Caribe siendo la Española (Santo Domingo) el centro radial hacia Puerto Rico, Cuba, Jamaica y el golfo de México. Comenzó con los 4 viajes de Colón y los viajes menores:

Viajes de Colón:

1º……1492       3 agosto-12 octubre: Guanahaní (San Salvador), Juana (Cuba) y La Española (Santo Domingo) 
2º……1493       Antillas, Puerto Rico
3º……1498       las bocas del Orinoco
4º……1502       costa de América central

Viajes menores:

Al mismo tiempo que los viajes de Colón, la corona financió otros viajes con particulares (incumpliendo las Capitulaciones de Santa Fe), de escaso éxito práctico pero de gran valor geográfico (demostraron que se trataba de un nuevo continente).

1499……….      Juan de la Cosa, Ojeda y Pinzón…………………..……..costa de Venezuela
1512……….      Ponce de León………………………………………..……..costa de Florida
1513……….      Vasco Núñez de Balboa……………………………….…...istmo de Panamá (mares del sur)
1519-1522...      Magallanes y J.S. Elcano………………………….....…….1ª circunnavegación de la Tierra   

* Fase continental: conquista (1519-1560). Aparece un nuevo tipo de colonización: la colonia de poblamiento y con cuatro focos de irradiación: México, Panamá, Perú y Río de la Plata (Juan de Garay funda Buenos Aires).
   
- México (1519-1522): partió de Cuba organizada por el gobernador Diego Velázquez y al mando de Hernán Cortés que fundó el municipio de Veracruz para independizarse de Velázquez, conquistando Tecnotilán y el imperio azteca de Moctezuma tras “la noche triste”, en la batalla de Otumba, fundándose el Virreinato de Nueva España, foco de irradiación hacia el norte (California, Colorado, Texas) y hacia el sur (se encuentra con el foco de Panamá).

- Perú (1531-1533): parte del foco de Panamá de donde Pizarro con 200 hombres conquistó el imperio inca aprovechando las luchas fraticidas entre Atahualpa y Huascar, tomando Cuzco y fundando Lima. Se convirtió en el foco irradiador hacia el Amazonas (Orellana y Lope de Aguirre) y Chile (Almagro y Valdivia).

2.- Causas de la rápida conquista

- Debilidad de los imperios precolombinos (inca por decadencia y luchas intestinas)

- Superioridad de las armas españolas (arcabuz, caballos, perros)

- Creencias religiosas de los indios (incas: Viracoche; aztecas: Quezaltcoalt)

- Diferentes caracteres (españoles: ambiciosos; indios: indolentes, pasivos, ingenuos)


3.- Instituciones de la América española

Los viajes de Colón provocaron el reparto del mundo entre los imperios portugués y español a través de una serie de Tratados:

- Tratado de Alcaçovas (previo, 1479): Canarias

- Bulas alejandrinas, 1493 “Inter Caetera” línea divisoria a 100 leguas al W Azores

- Tratado de Tordesillas, 1494                                            370 leguas al W Azores

- Acuerdo de Zaragoza, 1529. Carlos V renunció a las islas Molucas a cambio de 250.000 ducados

(Ni Inglaterra ni Francia aceptaron los acuerdos. Francisco I: “enseñadme el testamento de Adán”).

La reina Isabel I no consintió la esclavitud de los indios pero Fernando autorizó la encomienda sujetando los indios al trabajo para españoles a cambio de instrucción religiosa. Los dominicos protegieron a los indios, sobre todo Bartolomé de las Casas.

Las instituciones:

* En la metrópoli:

Casa de Contratación de Sevilla (1503-1790). Controlaba el comercio, organizaba el transporte, los fletes y pasajeros; ejercía la función de justicia como una Audiencia (además era el antecedente de una Academia de Marina). En el siglo XVIII se trasladó a Cádiz y con la libertad de comercio en 1790 se disolvió.

Consejo de Indias. Era un tribunal supremo con funciones legislativas y políticas.

* En América:

Gobernadores, instrumento de control de la corona en las provincias pacificadas

Capitanes generales, en las provincias fronterizas

Audiencias, órganos colegiados de control y justicia

Virreyes, representación del poder real (modelo de Valencia y Nápoles): Virreinato de Nueva España (México) y Virreinato del Perú (Lima) que en el XVIII se dividió en Virreinato de Nueva Granada (Bogotá) y el de La Plata (Buenos Aires).

Municipios de cabildos con alcaldes, regidores y corregidores


4.- Explotación económica

- Explotación minera: México (Guanajuato y Zacatecas) y Perú (Potosí)

- Trabajo obligatorio: encomienda, repartimiento, el porteo y servicio doméstico

- Esclavos negros (sobre todo en las Antillas)







TEMA V.- EL IMPERIO ESPAÑOL: LOS AUSTRIAS

Austrias mayores (siglo XVI): Carlos V y Felipe II  (arte Renacimiento)

Austrias menores (siglo XVII): Felipe III, Felipe IV y Carlos II   (arte Barroco)

I.- CARLOS V (Gante. Bélgica, 1500- Yuste, 1558).

Con la muerte de su abuelo Fernando el Católico en 1516, el joven Carlos recibió una inmensa herencia: las Coronas de Castilla -con Navarra, Canarias y América- y Aragón -con Nápoles, Sicilia, Rosellón Cerdaña. Y al morir su abuelo Maximiliano, recibió el archiducado de Austria, los Países Bajos, el Franco Condado y Luxemburgo.

1.- Política Interior

Con Carlos termina la dinastía de los Trastámara y comienza la de los Habsburgo o Austria. Hijo de Juana y Felipe comienza a reinar en Castilla, Aragón y Cataluña jurando en sus respectivas Cortes los Fueros, pero incumpliéndolos, pues venía rodeado de amigos y consejeros que ni siquiera conocían la lengua del país y a quienes concedió cargos y dignidades. Al morir el emperador Maximiliano convocó Cortes que le dieron subsidios con los que después compraría a los príncipes electores para ser elegido emperador. Los dos acontecimientos más importantes fueron las guerras de los comuneros y las germanías.

A) Las Comunidades (1520-1522)

Las Cortes castellanas reclamaron a Carlos más atención a los asuntos del reino pero al rey sólo le interesaba conseguir dinero para su coronación imperial. En 1520 marcha a Alemania dejando a sus consejeros flamencos como principales autoridades (Adriano de Utrech es nombrado regente), despreciando a los castellanos y creando un gran malestar.

Una serie de ciudades (Toledo, Segovia, Ávila, Burgos) se sublevan contra el rey, se autoproclaman como el legítimo gobierno y ofrecen en Tordesillas la Corona a la reina Juana. Los dirigentes pertenecían a la hidalguía, como Padilla, Bravo y Maldonado, y representaban a las clases medias urbanas. El levantamiento tuvo carácter político, pretendía imponer al monarca una serie de condiciones:

Que no abandonase el reino; Que prescindiera de consejeros extranjeros; Que acatara las decisiones de las Cortes; Que se redujesen los impuestos;  Que no se sacara del reino ni oro ni plata ni se exportase lana para así fomentar la industria textil nacional;

Las tropas de los comuneros fueron derrotadas por el ejército real en Villalar (1521), sus dirigentes ejecutados y las principales ciudades comuneras sujetas a una fuerte represión.

B) Las Germanías (1519-1523)

Sublevación de carácter social que tuvo lugar en Valencia y Mallorca. Las germanías eran hermandades armadas creadas por los gremios con autorización real para protegerse de los piratas berberiscos. Ante el temor a la peste, las autoridades locales valencianas abandonaron la ciudad y los agermanados se hacieron con el control, dirigidos por Llorens.

Es una revuelta de artesanos, pequeña burguesía y campesinos contra la oligarquía urbana, nobleza y clero. Piden una democratización de los cargos municipales, mejoras en los arrendamientos campesinos y la protección del rey ante los malos usos de la nobleza. Germana de Foix aplastaría el alzamiento.



Las consecuencias de ambos fracasos serían: el reforzamiento del poder oligárquico en las ciudades (nobles y mercaderes); su reforzamiento económico y social; aumento del poder real frente a las ciudades, las Cortes y la nobleza (temerosa de futuras rebeliones).


2.- Política Exterior

Giró en torno a tres conflictos bélicos: guerra contra Francia, contra los turcos y contra los protestantes.

A) Guerras con Francia (1520-1556)

Rivalidad personal de ambos monarcas que se disputaban la hegemonía en Europa y por el control de Italia.

Causas: Francisco I vio lastimado su orgullo al ser elegido Carlos como emperador; las luchas de ambos por el control del Milanesado; las reivindicaciones de Francisco I sobre Navarra y de Carlos V sobre Borgoña; la asfixia y aislamiento que ponía a Francia los territorios de los Habsburgo y sus alianzas (su reino rodeado). 

Etapas: Hubo cinco guerras con Francia.

La 1ª acabó con la victoria española de Pavía, y el rey francés  prisionero y conducido a Madrid  encerrado en la Torre de los Lujanes durante 10 meses. Para ser liberado firmó el Tratado de Madrid por el devolvía a Carlos la Borgoña y renunciaba a sus derechos en Italia y Países Bajos.

La 2ª fue porque Francisco I argumentó que el Tratado de Madrid lo había firmado bajo presión y organizó la Liga Clementina (Francia, Clemente VII, Enrique VIII y Venecia, que consideraban excesivo el poder alcanzado por el emperador en Pavía): se produce el saco de Roma teniendo que refugiarse el Papa en el castillo de Sant-Angelo que pago una fuerte cantidad por su libertad. Terminó con la Paz de Cambray o de las Damas (Margarita de Austria, tía de Carlos, y Luisa de Saboya madre de Francisco –1530-).

La 3ª contra el rey francés Enrique II: finalmente se reconocían mutuamente las conquistas obtenidas.


B) Guerra contra los turcos y berberiscos (1535 y 1541)

Con Solimán el Magnífico, contemporáneo de Carlos V, los turcos alcanzaron su apogeo y su almirante Barbarroja II organizó la piratería en el Mediterráneo. Desde Argel y Túnez devastaba las costas italianas y españolas. Carlos V detuvo el avance turco en Europa a las puertas de Viena, dirigió personalmente una expedición a Túnez  donde entró triunfante y liberó a 20.000 cautivos cristianos.

C) Guerra contra los protestantes.

Frente a Lutero, el emperador mantuvo al principio una actitud tolerante propia de su formación erasmista, pero cuando se fue radicalizando las posturas, su actitud fue beligerante. En la Dieta de Worms le dio un salvoconducto para asistir pero al no querer Lutero retractarse se publicó un edicto imperial expulsándolo del imperio y que sus escritos fueran quemados.

En la Dieta de Augsburgo se mantuvieron inalterables las posturas por lo que Carlos V dio un plazo de siete meses para retractarse o se aplicaría el edicto de Worms. Los príncipes protestantes organizaron la Liga Esmalkalda (1531) y la amenaza turca en Viena le hizo al emperador firmar con la Liga la paz de Nuremberg (1532) concediendo a los protestantes el libre ejercicio de su culto hasta que un Concilio resolviese los temas dogmáticos.

Pero resuelta la amenaza turca se desencadenó la guerra con la Liga Smalkalda que fue vencida en la batalla de Mühlberg. Pero los progresos del luteranismo y la radicalización de la postura católica del Concilio de Trento (1545-1564) hizo comprender a Carlos V el fracaso de su política: firmó la paz de Augsburgo (1555) por la que cada príncipe alemán decidía la religión en su estado (“cujus regio, ejus religio”) y decepcionado, Carlos V abdicó (1556) en su hermano Fernando los territorios austriacos y el Imperio, y en su hijo Felipe II las coronas españolas, las posesiones en Italia, los estados de la Casa de Borgoña y los territorios de ultramar, y se retiró al monasterio jerónimo de Yuste en donde murió en 1558.


II.- FELIPE II (1556-1598).

Hijo primogénito de Carlos e Isabel de Portugal, nació en 1527 en Valladolid y a partir de 1559 no se ausentó de la península, todo lo contrario que su padre (el rey viajero). A Felipe II se le llamará “El Demonio del Mediodía” o “El Rey Prudente”. (En su reinado tuvo que hacer frente a tres bancarrotas).

1.- Política Interior

Los hechos más relevantes fueron: la incorporación de Portugal; la rebelión de los moriscos; los sucesos del príncipe Carlos y el asunto del Secretario Antonio Pérez.

A) Incorporación de Portugal (1580-1581)

La muerte en Alcazarquivir sin descendencia del rey de Portugal, don Sebastián, hizo recaer los derechos sucesorios en Felipe II como hijo de la princesa Isabel de Portugal y por tanto nieto de Manuel el Afortunado. Para defender sus derechos mandó al duque de Alba que entrase en territorio portugués con un ejército de 30.000 hombres que se apoderó de Lisboa tras una corta guerra. Las Cortes de Thomar (1581) reconocieron a Felipe como rey, quien juró los Fueros y prometió no nombrar funcionario a ningún español. Se conseguía así el objetivo anhelado por los RRCC: la unión política peninsular (sólo duró 60 años: independencia en 1640).

B) Guerra de las Alpujarras (1568-1571)

Las causas del levantamiento fueron el Edicto que prohibía a los moriscos hablar árabe, vestir a lo musulmán y vivir con sus propias costumbres. Fernando de Valor con el nombre de Aben Humeya fue proclamado rey y se enfrentó en Granada a las tropas al mando de don Juan de Austria y el marqués de los Vélez. Tras ser vencida la resistencia, Felipe II decretó la deportación de los moriscos por tierras de Castilla, (en 1609 serían expulsados por Felipe III).

C) Los sucesos del príncipe Carlos

A medida que avanzaba en edad presentaba mayores síntomas de locura, tratando con desconsideración a Grandes de España y burlándose de su propio padre, mientras que se le atribuía amistades con los sublevados de los Países Bajos y querer dar muerte a su padre. Frustrado su intento de fuga a los Países Bajos el rey lo mandó encarcelar en su propia casa, en donde murió, siendo uno de los sucesos que más contribuyeron a la leyenda negra que presenta a Felipe II como un monstruo.

D) Sucesos de Antonio Pérez

Logró la confianza de Felipe II que le nombró Secretario de los asuntos de los Países Bajos cuando era gobernador don Juan de Austria (hijo natural de Carlos V) y Juan de Escobedo su secretario. Cuando éste llegó a Madrid para conseguir dinero para que don Juan de Austria prosiguiese la guerra, tuvo conocimiento de las relaciones que Antonio Pérez mantenía con la princesa de Éboli (Ana de Mendoza, duquesa de Pastrana, viuda de Ruy Gómez de Silva, príncipe de Éboli ciudad napolitana), y amenazó a Pérez de informar al rey por lo que Pérez buscó unos asesinos que lo mataron a estocadas. El pueblo hizo responsable del crimen a Pérez a quien se condenó a prisión, pero tras dos años en la cárcel, logró escapar a Aragón en donde se amparó en el Fuero de la Manifestación. Entonces se le acusó de hereje para poder ser perseguido por la Inquisición y, al ser encarcelado, el pueblo se amotinó por lo que consideraba un contrafuero, lo sacó de la cárcel y aprovechando el tumulto Antonio Pérez huyó a Francia en donde rebeló secretos de estado y su obra difamatoria “Relaciones” sería básica en el nacimiento de la “Leyenda Negra”. Mientras tanto, un ejército enviado por Felipe II derrotó a los aragoneses y su justicia mayor Juan de Lanuza muerto a manos del verdugo.


2.- Política Exterior.

Tuvo que hacer frente a varias contiendas bélicas: contra Francia; Países Bajos; Turquía e Inglaterra.

A) Guerras contra Francia (1557-1559)

Ni Enrique II de Francia ni el Papa Paulo IV podían soportar el predominio de España sobre Italia. Felipe II ordenó al duque de Alba que se apoderase de los estados pontificios, cercando Roma, por lo que el Papa tuvo que doblegarse y firmar la paz. Enrique II envió a Italia un potente ejército, pero fue vencido por los españoles que penetraron en territorio francés y vencieron en San Quintín (en conmemoración Felipe II mandó construir El Escorial, panteón real) y Gravelinas (1558), firmándose la paz de Cateau-Cambresis por la que Felipe II devolvía San Quintín y, viudo ya de María Tudor, se casaba con Isabel de Valois, hija de Enrique II.

B) Sublevación de los Países Bajos (1559-1598)

Ocupó todo el reinado y fue el acontecimiento que más preocupó al monarca. Las causas de la sublevación son: políticas (su sometimiento a funcionarios y decisiones españolas) y religiosas (las Provincias del norte eran calvinistas). Felipe II estableció la capital en Madrid (1561), y para el gobierno de los Países Bajos nombró a funcionarios españoles y que un ejército permanente ocupase el territorio. Fueron 4 los Gobernadores de los Países Bajos: Margarita de Parma (hija natural de Carlos V) que tuvo que hacer frente a los inicios del conflicto,  los tumultos del populacho, dirigidos por Guillermo de Orange; el duque de Alba (creó el “Tribunal de Tumultos o de sangre” y venció a los sublevados pero no atajó el problema); don Luis de Requeséns (política conciliadora) y don Juan de Austria. El problema se enquistó y supuso para las arcas hispanas cuantiosas pérdidas.

C) Guerra contra los turcos (1571)

El sultán Selim II conquistó Tunez y Chipre y amenazaba Europa. Felipe II logró formar la Liga Santa (España, el Papa, el Imperio y Venecia). La escuadra española estaba al mando de don Juan de Austria y la turca al mando de Alí Bajá, encontrándose en el golfo de Lepanto (Grecia) y logrando la armada cristiana una aplastante victoria (participó Cervantes que se inutilizó del brazo izquierdo -el manco de Lepanto- y la Iglesia estableció para conmemorar la victoria la festividad de la Virgen del Rosario).

D) Guerra contra Inglaterra (1588)

El matrimonio de Felipe con María Tudor favoreció al catolicismo y las relaciones entre España e Inglaterra, pero al subir al trono Isabel (1558) provocó la ruptura angloespañola y el definitivo triunfo del protestantismo en Inglaterra. Las causas de la guerra fueron: la ayuda de Isabel a los rebeldes de los Países Bajos; los ataques de los piratas ingleses -Drake y Hawkins- a las colonias españolas y a las flotas comerciales (en realidad marinos ingleses pagados por la corona y con carta blanca). El pretexto fue la demanda de auxilio de la destronada María Estuardo a Felipe II, y cuando Isabel la mandó decapitar, Felipe II se decidió a invadir  Inglaterra: una imponente flota de 160 buques con 30.000 hombres, La Armada Invencible, zarpó de Lisboa al mando del inepto duque de Medina Sidonia y la expedición terminó en un desastre, la flota deshecha por la tempestad y por los ataques de Drake y Howard (sólo regresaron 65 buques con 10.000 hombres). Felipe comentaría: “contra los hombres la envié, no contra los vientos y la mar”. El desastre supondría que la hegemonía marítima pasaría de España a Inglaterra.



SIGLO XVII

III.- FELIPE III (1598-1621)

El nuevo monarca heredó una Hacienda en quiebra y un país empobrecido por las continuas guerras.

1.- Política Interior

Puso la gobernación en manos del valido duque de Lerma, siendo lo más relevante de este reinado el decreto de expulsión de los moriscos (1609) que se pensaba eran un peligro para la seguridad del estado, para la uniformidad religiosa y para la unidad nacional. De Castilla, Andalucía y Aragón, salieron unos 150.000 que en los caminos serían victimas de saqueos y asesinatos y que supondría un grave perjuicio para la economía pues eran los que trabajaban en diversas labores que acusarían su ausencia (la agricultura y la artesanía, sobre todo en Valencia).

2.- Política Exterior

La situación calamitosa le llevaría a firmar la Paz de Londres (1604) con Inglaterra, y la Tregua de los Doce Años (1609) con los Países Bajos, reconociendo de hecho la independencia de las Provincias Unidas (Holanda) que daría lugar a un gran impero colonial.


IV.- FELIPE IV (1621-1665)

Al igual que su padre, no tenía gran interés por los asuntos de gobierno -le atraían los espectáculos y diversiones-, por lo que dejó el gobierno en manos del valido don Gaspar de Guzmán conde-duque de Olivares.

1.- Política Interior.

Los dos sucesos más importantes fueron la sublevación de Cataluña y la independencia de Portugal y en el contexto de la Guerra de los Treinta Años.

A) Sublevación de Cataluña (1640-1652)

En el contexto de la Guerra de los Treinta Años, el conde-duque de Olivares llevó a cabo una política centralista y autoritaria pretendiendo integrar todos los reinos en un solo Estado común, siguiendo el modelo castellano, con las mismas leyes e Instituciones. Para ello creó la Unión de Armas por la que todos los reinos y virreinatos debían aportar hombres y dinero. La imposición de tributos, el atentado a los Fueros y la larga estancia de tropas castellanas -miradas como extranjeras- fueron las causas de la sublevación. Los segadores armados entraron en Barcelona durante el Corpus de Sangre (7 junio 1640), la multitud asesinó al virrey  Santa Coloma y la revuelta se generalizó en toda Cataluña con el apoyo de Luis XIII de Francia. En 1652 Barcelona se rindió ante las tropas mandadas por Juan José de Austria (hijo bastardo de Felipe IV con María Calderón -la Calderona- actriz de teatro).

B) Independencia de Portugal (1640-1668)

Los independentistas portugueses se habían refugiado en el mito del Sebastianismo (esperanza de que el rey Sebastián reaparezca y ocupe de nuevo el trono). Se producen motines y levantamientos ante la castellanización del reino y el aumento de impuestos.

La nobleza dirigida por el duque de Braganza y alentada por Richelieu y Luis XIII se subleva tras el Corpus de Sangre, y el movimiento se extiende a todo el país. El duque de Braganza es proclamado rey con el nombre de Juan IV y comienza la guerra de Restauración portuguesa que durará hasta 1668 en que por el Tratado de Lisboa firmado por la regente Mariana de Austria (madre de Carlos II), España reconoce la independencia de Portugal.

La política del conde-duque de Olivares había conducido a la ruptura de la unidad ibérica y había puesto de manifiesto la falta de cohesión territorial, pues también se dieron otras sublevaciones en Vizcaya, Andalucía (el duque de Medinasidonia, hermano de la duquesa de Braganza, pretendía ser rey de Andalucía), Aragón y Navarra, todas sofocadas militarmente.

2.- Política Exterior

Todo el reinado gira en torno a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) que comenzó siendo un conflicto religioso y terminó siendo una lucha por la hegemonía europea. Confluyen las tensiones entre estados católicos y protestantes; entre los territorios del imperio y el emperador; entre los Habsburgo y la dinastía francesa.

El conflicto comenzó con la Defenestración de Praga (1618) en la que son arrojados por la ventana los representantes católicos del emperador, sublevándose la nobleza checa protestante siendo apoyado por los estados protestantes, mientras que España y el Papado apoyarán al Emperador.

Los tercios españoles obtuvieron algunos éxitos como la rendición de Breda en Flandes pero la guerra cambió de signo cuando Francia decidió apoyar a los protestantes, siendo derrotados los tercios en Rocroi (1643) y una Europa devastada llevó a las conversaciones de Paz que culminaron en los Tratados de Westfalia (1648): España reconoció la independencia de las Provincias Unidas de Holanda gobernadas por la Casa de Orange, y por la Paz de los Pirineos (1659) España cedió a Francia la Cataluña norte (Rosellón y Cerdaña) y quedando patente la hegemonía francesa y el declive de la monarquía hispánica.


V.- CARLOS II (1665-1700)

Durante diez años ejerció la regencia su madre Mariana de Austria que entregó el poder a su confesor el jesuita alemán Nithard (prohibición de representaciones teatrales y corridas de toros) y se desencadenaron tres guerras con la Francia de Luis XIV en las cuales se mostró la decadencia de la monarquía hispana, cuyo mejor espejo era la propia figura del rey Carlos II el Hechizado, bobalicón, de cortas entendederas y  cuyas frecuentes muestras de enajenación mental presagiaban una muerte sin descendencia: las cortes europeas se disputan la sucesión y el país se divide en dos partidos (uno favorable al candidato francés, Luis, y otro favorable al austriaco, archiduque Carlos).

VI.- ASPECTOS SOCIALES Y ECONÓMICOS DEL XVI Y XVII

1.- ASPECTOS SOCIALES

La emigración al Nuevo Mundo, las continuas guerras y la expulsión de los moriscos redujeron de modo alarmante la población. Se trataba de una sociedad estamental donde el elemento diferenciador es el linaje y no existía igualdad jurídica.

A) Estamentos privilegiados.

No pagaban impuestos, y el señorío y el mayorazgo eran la forma más extendida de su preeminencia social.

 * Nobleza: era el 10% de la población y desde la época de los RRCC se transformó en cortesana. Carlos V establecería la jerarquía nobiliaria, Grandes de España (nobleza de primer grado, se llamaban primos del rey y eran 25 títulos designados por el monarca y tenían el privilegio de permanecer cubiertos ante el rey) y Títulos (grado intermedio y se titulaban parientes del rey. Duques, condes, marqueses…) eran la élite y poseían inmensos patrimonios; caballeros e hidalgos (regidores y con haciendas mucho más precarias). En el XVII fueron habituales la compra de títulos y dignidades y el acceso a la nobleza por servicios a la monarquía (nobleza de toga y espada).

* Clero: era el 10% de la población y también su situación era diversa. El alto clero (cardenales, arzobispos, obispos, abades) de situación similar a la nobleza, mientras que el bajo clero (párrocos, capellanes, frailes) vivía como los artesanos o campesinos.

B) Estamentos no privilegiados.

El tercer estado o estado llano. Era el resto de la población. Eran los pecheros obligados a pagar impuestos y oprimidos con el diezmo, las alcabalas, rentas y demás presión fiscal. Había grandes diferencias entre la burguesía dedicada al comercio al por mayor (a menudo eran extranjeros -genoveses-) con gran capacidad económica y que enseguida adquirían por compra o matrimonio el anhelado título nobiliario, los maestros de los gremios y funcionariado, de decorosa situación económica, y los campesinos que llevaban una vida miserable ante los continuos abusos de señores.


2.- ASPECTOS ECONÓMICOS

* Siglo XVI-Expansión

La población creció en Castilla un 15% pero en Aragón se estancó. La producción agrícola creció como consecuencia del aumento de la demanda y también aumentaron los precios, lo que animó a pequeños propietarios a hipotecar sus tierras para adquirir más tierras.

Sin embargo, la pérdida de cosechas por la climatología o bajadas de precios de los productos conducían a no poder hacer frente al pago de hipotecas y vender sus tierras a latifundistas, por lo que la expansión económica del XVI ni mejoró ni transformó la estructura agraria heredada de la Edad Media. 

Creció la industria artesanal, estimulada por la demanda del mercado americano: la metalurgia vasca, la construcción naval valenciana, los tejidos de Segovia y Sevilla. Pero como la corona favorecía las exportaciones de lana frente a la producción de tejidos, el mercado interior y americano quedó en manos de los competidores extranjeros.

El comercio creció enormemente gracias a la explotación del Nuevo Mundo, pero mientras los puertos atlánticos emergieron, los del Mediterráneo entraron en declive (comienzo era atlántica). Al no transformarse la estructura agraria ni artesanal, la producción fue incapaz de abastecer la creciente demanda lo que unido a la gran cantidad de oro y plata circulante dio lugar a una espectacular subida de precios por lo que la corona recurrió a masivas importaciones del extranjero.

* Siglo XVII-Depresión

Fue un siglo de fuerte crisis económica y social: pestes, malas cosechas, parálisis del comercio y la industria. La población disminuyó pasando de 9 a 8 millones de habitantes debido a la emigración al Nuevo Mundo, muertes por las continuas guerras, expulsión de los moriscos y continuas epidemias.

La agricultura empeoró aun más su situación y los campos fueron despoblándose; la Mesta vio reducirse las cabezas de ganado por la falta de pastos y destrucción provocadas por las guerras peninsulares (Portugal y Cataluña);

 La artesanía y el comercio entraron en depresión: la pérdida de territorios en Europa y por tanto de mercados hicieron disminuir notablemente la producción lo que junto al aumento de los impuestos y pérdida del poder adquisitivo arruinaron cada vez más a la población. La grave crisis financiera del estado, no solucionada con los impuestos, ni con las devaluaciones, ni con la emisión de Deuda Pública, lo que unido a la constante bajada en la cantidad de oro y plata procedente de América, condujeron a que el estado se declarase en bancarrota: se confirma el declive de lo que había sido el gran imperio español.
Desde el punto de vista cultural, no olvidar que el XVI fue el siglo del Renacimiento mientras que el XVII lo sería del Barroco.


TEMA VI.- LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII: LA GUERRA DE SUCESIÓN, CAMBIO DINÁSTICO (LOS BORBONES) Y REFORMAS INTERNAS

I.- GUERRA DE SUCESIÓN

Carlos II, muerto sin descendencia, en su testamento dejaba el trono a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y de la princesa española María Teresa de Austria, siendo proclamado rey en 1700 como Felipe V.

Esto provocaría un grave conflicto armado. Dimensión europea: Oponiéndose al excesivo poder de los Borbones diferentes países como Gran Bretaña, Holanda, Portugal y Austria, dieron su apoyo al candidato austriaco el archiduque Carlos. Los Borbones fueron incapaces de derrotar a los ejércitos aliados, pero al morir en 1711 el emperador de Austria José I el trono le correspondió al archiduque Carlos por lo que el peligro pasarían a ser los Habsburgo. Esto facilitó el final de la guerra, reconociéndose a Felipe V como rey de España y firmándose los Tratados de Utrech y Rastadt (1714) y haciéndose concesiones a Austria que se quedó con el Milanesado, Flandes, Nápoles y Cerdeña; y a Gran Bretaña que se quedó con Menorca y Gibraltar.

También tuvo la guerra una dimensión peninsular: los territorios de la Corona de Aragón, especialmente Cataluña, respaldaron al candidato austriaco por temor a perder sus autogobiernos ante las tendencias centralizadoras y uniformadoras de los Borbones y también por el mal recuerdo dejado por las tropas francesas en el territorio catalán en 1640: una flota inglesa se apoderó de Gibraltar (desde entonces colonia británica) y Mallorca; Carlos se apodera de Barcelona y se proclama rey de España (Cataluña, Aragón y Valencia se declaran partidarios del austriaco) pero las tropas de Felipe V vencen a los aliados en la batalla de Almansa (1707) lo que permitió a Felipe V apoderarse de Aragón y Valencia, incendiando Játiva y suprimiendo los Fueros de Cataluña y Aragón. Tras su victoria en Villaviciosa (1710) a Felipe V solo le quedaba apoderarse de Cataluña: tras una heroica resistencia, Barcelona fue tomada por las tropas el 11 de septiembre de 1714 (Diada) y sus Fueros suprimidos (Decretos de Nueva Planta).

II.- FELIPE V el animoso (1700-1746)

Tenía 16 años al subir al trono se convirtió en un ser maniático e hipocondríaco que caía en raras extravagancias (solo le distraía el cantante Farinelli). Casó con María Luisa de Saboya que tuvo como consejera a la princesa de los Ursinos (agente de Luis XIV) que introdujo en España la etiqueta y costumbres francesas.

Tras la prematura muerte de María Luisa, el cardenal Alberoni le aconsejó casar con Isabel de Farnesio que aportaba derechos sobre los ducados de Parma, Toscana y Plasencia, que se le entregaron al futuro Carlos III.

En 1724 abdicó en su primogénito Luis I y se retiró al palacio de San Ildefonso que había mandado construir a la manera del de Versalles en La Granja (Segovia), pero a los ocho meses, Luis I murió de viruelas (1724) por lo que Felipe V decidió retomar la corona y firmar con Francia los Pactos de Familia (1733): los reyes Borbón de Francia y España se comprometían a prestarse ayuda mutua.

Como consecuencia, España participó contra Austria en la guerra de sucesión de Polonia ayudando a Francia, y en la guerra de sucesión de Austria las tropas españolas vencieron a los austriacos y conquistaron el reino de Nápoles y Sicilia, siendo proclamado el futuro Carlos III en Palermo rey de las Dos Sicilias.

En la última etapa del reinado de Felipe se rodeó de ministros españoles como don José Patiño que formó una eficiente Marina (escuela de guardias marinas), José Campillo y el marqués de la Ensenada que reformó la Administración y fomentó la agricultura y la industria (Reales Fábricas de Tapices), y realizó grandes obras públicas.

Felipe V creó la Biblioteca Nacional (1712), la Academia de la Lengua (1714) y la Academia de la Historia (1728). Pero lo que más impacto tuvo para el futuro de España fueron sus cambios institucionales con respecto a la España de los Austrias:

Centralización y uniformidad. Felipe V por los Decretos de Nueva Planta (Valencia 1707, Aragón 1707-1711, Mallorca 1715 y Cataluña 1716) impuso la organización político-administrativa de Castilla a los territorios de la Corona de Aragón, que perdieron su soberanía y se integraron en un modelo uniformador y centralista (excepto Navarra y el País Vasco que conservaron sus fueros al apoyar en la guerra a Felipe V). La Nueva Planta abolió las Cortes en los diferentes reinos, integrándolas en las de Castilla que solo se reunían a petición del rey y para jurar heredero. Se suprimió el Consejo de Aragón y el de Castilla asumió sus funciones (pero se convirtió en mero órgano consultivo).

La monarquía autoritaria de los Austrias dio paso al absolutismo monárquico (implantado en Francia por Luis XIV el rey sol (“El estado soy yo”): el rey era la encarnación del estado, a él pertenecía el territorio y de él emanaban las instituciones. El poder absoluto lo ejercía el rey, auxiliado por las Secretarías (antecedente de los actuales ministerios) y al frente estaban los Secretarios de Despacho (antecedente de ministros) que eran nombrados por el rey y solo ante él rendían cuentas.

Se eliminaron los antiguos virreinatos (menos los americanos) y se crearon las demarcaciones provinciales gobernadas por capitanes generales y se generalizaron los corregidores.

Se introdujo la figura del Intendente (de origen francés) que dependía directamente del rey y su misión era la recaudación de impuestos y fomentar la economía del país (impulsar la agricultura, ganadería, industria).

Se reorganizó la Hacienda Pública. Se implantaron el equivalente y la talla en Valencia, la única contribución en Aragón, y el catastro en Cataluña: cuota fija a repartir entre todos los habitantes. 

Se establece la Ley Sálica que prohíbía reinar a las mujeres


III.- FERNANDO VI (1746-1759).

De carácter pacífico se preocupó por mantener la paz. Él y su mujer Bárbara de Braganza se interesaban por los aspectos culturales, cultivar las Bellas Artes, la Música y la Pintura.

IV.- CARLOS III (1759-1788). EL DESPOTISMO ILUSTRADO.

Accedió al trono a la muerte de su hermano y antes de venir a España nombró a su hijo Fernando (8 años) rey de las Dos Sicilias. Fue por tanto Duque de Parma, rey de Nápoles y, por último, rey de España. Hombre culto, muy influido por las ideas enciclopedistas, es el representante en España del Despotismo Ilustrado.

El siglo XVIII es el siglo de las luces, de la Ilustración, de la Enciclopedia, de origen indudablemente francés. Se basa en una confianza ilimitada en la razón (elevada a la categoría de diosa) que no puede ser sustituida por la autoridad, la tradición, la fe o la revelación: lo que no es aceptado por la razón debe ser rechazado.

Los hombres pueden alcanzar la felicidad a través del conocimiento usando como medios a la educación y el progreso, mejorando las condiciones de vida de los seres humanos. Los ilustrados critican las bases de la sociedad estamental, negando la transmisión por herencia de la virtud o privilegio. Defienden la igualdad y la libertad de los seres humanos, se oponen a un dominio ideológico de la Iglesia y de sus privilegios. Sus tres teóricos más importantes serán: Voltaire, Montesquieu y Rousseau.




Voltaire: Defiende las libertades individuales, sobre todo la de pensamiento, libertad de prensa y es un deísta.

Montesquieu: en su libro “El espíritu de las leyes” defiende la separación de los tres poderes para evitar todo abuso de poder. El poder legislativo (Cortes), ejecutivo (gobierno) y judicial (Tribunales).

Rousseau: es el primero en defender el principio de soberanía nacional o popular. El soberano no es el rey sino que el poder emana del libre consentimiento de los ciudadanos  expresado mediante el voto.

En España la introducción de estas ideas fue lenta y difícil por el gran poder que tenía la Iglesia, pero a partir de la segunda mitad del siglo surgió una generación de pensadores (Feijoo, Campomanes, Jovellanos, Aranda, Floridablanca) que en sus escritos critican el modelo social imperante y abogan por el progreso y la educación como medios para un cambio social. Se enfrentaron a las órdenes religiosas y a los estamentos privilegiados y, conscientes del atraso del país, se preocuparon por las cuestiones económicas, defendiendo que la culpa del atraso era la gran cantidad de tierras amortizadas y vinculadas pertenecientes a la Iglesia y a la nobleza, y al desconocimiento de las nuevas técnicas empleadas en otros países, como Holanda y Gran Bretaña, por lo que proponían una serie de reformas.

El Despotismo Ilustrado se refleja en la frase: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, es decir, realizar las oportunas reformas que ayuden a mejorar las condiciones de vida del pueblo, de los más humildes, pero sin contar con su participación.

Carlos y su mujer María Amalia de Sajonia cuando eran reyes de Nápoles se preocuparon por mejorar las condiciones de su pueblo y por las cuestiones culturales. Ordenó las excavaciones arqueológicas de Pompeya y Herculano, y mandó construir fábricas de porcelana como la famosa Capodimonte.


1.- Política exterior

Tres fueron los frentes abiertos: la guerra de los Siete Años; la guerra de independencia de EEUU; y el Mediterráneo.

A) Guerra de los Siete Años (1756-1763)

Para frenar el expansionismo británico en América, que había ocupado Honduras y el Quebec francés, tuvo España que intervenir en el conflicto, por lo que en 1761 se firmó el Tercer Pacto de Familia. El conflicto terminó con la Paz de Paris (1763) por la que España cedió a Gran Bretaña La Florida y territorios en el golfo de México, y Luisiana francesa pasó a España (en 1781 España recuperó Florida y Menorca).

B) Guerra Independencia EEUU (1776-1783)

Intervención junto a Francia contra Gran Bretaña en apoyo de la emancipación de las trece colonias británicas.

C) Mediterráneo.

En el Nte África contra los berberiscos y piratas.


2.- Política interior

Carlos III intentó modernizar el país utilizando el poder absoluto de la monarquía. Con ayuda de ministros ilustrados, como el marqués de Esquilache, el conde de Aranda, Campomanes y el murciano José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca (al ser nombrado embajador plenipotenciario en la Santa Sede, logró del Papa Clemente XIV la disolución de la Compañía de Jesús, por lo que fue premiado por el rey con dicho título), realizó un ambicioso plan de reformas:


A) Reformas de Esquilache

Fue nombrado Secretario de Hacienda, incorporó señoríos a la Corona, controló los sectores eclesiásticos y reorganizó las Fuerzas Armadas. La participación de España en la Guerra de los Siete Años hacía necesario más ingresos, lo que se consiguió con el aumento de la presión fiscal y la creación de la Lotería Nacional. Se liberalizó el comercio de cereales pero condujo a una subida de los precios por la especulación de los acaparadores y las malas cosechas.

En 1766 se produjo el motín de Esquilache en Madrid, siendo el detonante la orden de saneamiento y orden público de limpieza urbana, alumbrado y prohibición de los juegos de azar y del uso de armas, y cambiar la capa larga y el sombrero de ala ancha por la capa corta y sombrero de tres picos.

Los sectores contrarios a las reformas (nobleza y clero) manipularon la revuelta y la instigaron. De Madrid se trasladó a provincias como típico motín de subsistencias: exigían la reducción del precio del grano y del pan, la derogación de la orden sobre la vestimenta y el cese de los ministros extranjeros. El rey cesó a Esquilache y nombró en su lugar al conde de Aranda.


B) Reformas religiosas

A pesar de que el rey era profundamente religioso, estaba convencido de que su poder temporal no podía sufrir ninguna limitación eclesiástica. Además pretendía acabar con el excesivo poder e influencia de la Iglesia, recortando la jurisdicción del Santo Oficio y limitando la adquisición de bienes raíces por las “manos muertas”.

Desaparecidos los ministros extranjeros, Carlos III se apoyó en reformistas españoles como Campomanes, Aranda y Floridablanca. Campomanes fue nombrado fiscal del Consejo de Castilla, concluyendo que los verdaderos inductores del motín habían sido los jesuitas, acusándolos de: enormes riquezas; apoyo al Papa por encima del rey (pugna entre la soberanía estatal y la papal); participación en los asuntos de Paraguay; intervención directa en dicho motín. Por todo ello, el rey mandó la expulsión de los jesuitas en 1767 y que todas sus propiedades fueran confiscadas.


C) Reformas en la enseñanza

Se aprovechó la expulsión de la Compañía de Jesús, que controlaba la enseñanza, para realizar una reforma de los estudios universitarios y enseñanzas medias, que debían fundamentarse en la Ciencia y en la Investigación. Se sometieron las Universidades al patronato real, se crearon las Escuelas de Artes y Oficios y se impulsó la obligatoriedad de la educación primaria. Así mismo, se promovió la fundación de las Academias dedicadas a las Letras y a las Ciencias.


D) Reformas sociales

Por la Pragmática de 1783 se declaraba a los gitanos ciudadanos españoles y a gozar por ello de todas las ventajas, pero con la obligación de abandonar su forma de vestir y de asentarse y abandonar su vida errante, prohibiendo el uso en público de su lengua (el caló). En la misma Pragmática, se declaraban honestas todas las profesiones, admitiéndose su utilidad pública y que no se impidiera con ellas el acceso a la hidalguía.


E) Reformas económicas

* Se decretó en 1765 la supresión de las aduanas interiores con la libre circulación de mercancías en el interior de España, el libre comercio de granos, y se impulsó el comercio colonial formando compañías, como la Cia. De Filipinas, y liberalizando el comercio con América en 1778.


* Se fundaron las Sociedades Económicas de Amigos del País, siendo un noble vasco quien creó la primera, (el conde de Peñaflorida en 1765), creándose rápidamente en muchas provincias. Fomentadas por Campomanes, influido por la fisiocracia, centró su atención en los problemas de la agricultura. En su “Tratado de Regalía de la Amortización” defendió la importancia de la agricultura para el bienestar del estado y sus ciudadanos, y también la necesidad de una distribución más equitativa de la tierra. Entre los objetivos de las SEAP: fomentar la agricultura, el comercio y la industria; traducir y publicar libros extranjeros; impulsar la difusión de la ideas fisiócratas y liberales.

* Se limitaron los privilegios de la Mesta.      

* Apoyo a la actividad industrial, liberalizando el proceso de fabricación (en perjuicio de los gremios). Se establecieron industrias de bienes de lujo como la Porcelana del Buen Retiro y Cristales de La Granja, gravándose con aranceles las importaciones para protegerse de la competencia exterior.

* Se creó el Banco de San Carlos (1782), primer Banco de España.

* Se impulsaron grandes obras públicas como el Canal Imperial de Aragón, una red de caminos radiales con origen en Madrid (y un servicio público de Correos), el pantano de Puentes en Lorca (el más grande de Europa en su tiempo).

* Incremento de la producción agraria por nuevas roturaciones; nuevos cultivos (maíz) y la expansión de la patata y los cereales. Campomanes proyectó la repoblación de zonas deshabitadas de realengo en Sierra Morena. Para ello, y supervisado por el Intendente real Pablo de Olavide, se trajeron inmigrantes alemanes y flamencos (católicos), para fomentar la agricultura y hacer frente al bandolerismo (Jaén -La Carolina-).

No en vano se llama a Carlos III “el mejor alcalde de Madrid” pues la adecentó construyendo hospitales públicos, servicio de alumbrado, recogida de basuras, uso de adoquines, alcantarillado.

También llevó a cabo un plan de ensanche con grandes avenidas, monumentos como Las Cibeles, Neptuno, la Puerta de Alcalá, el Jardín Botánico y el Museo del Prado.

Cuando murió en 1788 se terminó la época del reformismo en España pues el estallido, al año siguiente, de la Revolución en Francia, provocó un terror que convirtió el reinado de su hijo Carlos IV en un periodo más conservador.

Carlos III dotó a España de ciertos signos de identidad como nación: el himno (la Marcha Real o marcha de Granaderos, regalo del rey de Prusia Federico a su sobrina y ahijada María Amalia, con motivo de su matrimonio con Carlos, a la sazón rey de Nápoles) y la bandera.


3.- ESTRUCTURA SOCIAL

Se trata de la sociedad estamental propia del Antiguo Régimen en la que no existe igualdad jurídica y la diferencia social la marca el linaje, existiendo estamentos privilegiados (nobleza y clero) y estamentos no privilegiados, que es el resto de la población.

Por supuesto que existen grandes diferencias entre cada subgrupo en que se dividen, pero todos tiene en común lo importante: no pagar o pagar impuestos (pecheros).

A) Estamentos privilegiados: nobleza y clero

No pagaban impuestos y además ellos podían cobrar algunos: los señores en sus señoríos cobraban rentas, monopolios, el montazgo, el portazgo, etc. y la Iglesia cobraba el diezmo, primicias, culto y clero, etc.


Nobleza.

Descendió en número debido a la desaparición de los simples hidalgos en los censos por las medidas restrictivas que puso Carlos III. Representaba el 4% de la población y su poder económico se acrecentó por matrimonios entre miembros de la alta nobleza, acumulándose bienes patrimoniales.

Los Títulos aumentaron por concesiones hechas por Felipe V y Carlos III. Se creó la Orden Militar de Carlos III y las Reales Maestranzas con estatutos nobiliarios, pero en cambio hubo serias restricciones a los mayorazgos y a los señoríos.

Clero.

Poseía enormes riquezas. Representaba el 2% de la población pero poseía el 10% de las tierras de labor y del ganado lanar. El espíritu religioso dominante hacía que fuesen abundantes las donaciones a la Iglesia a la hora de morir por eso eran tantas sus propiedades (manos muertas). La diócesis más rica era la de Toledo (4 millones de reales de renta anual).

B) Estamento no privilegiado

Era el grupo más numeroso pero había situaciones muy dispares: desde la alta burguesía que comienza a despuntar y que se localiza en la periferia, en Cádiz por su vinculación con el comercio colonial, en Madrid y en Barcelona, y que se identificaban con los ideales reformistas e ilustrados del Setecientos.

Los artesanos (maestros, oficiales) vivían de forma desahogada pero sin grandes lujos. Por último estaban los campesinos y jornaleros que llevaban una vida mísera y pendiente del resultado de sus cosechas para pagar las rentas y tributos, a los señores, al estado y a la Iglesia.


4.- ASPECTOS CULTURALES

La Ilustración española es un movimiento de élites pues la mayoría de la población es analfabeta. Trata los problemas de España y sus posibles soluciones: se critican los gremios como freno al progreso industrial, se crean las SEAP, Olavide, Jovellanos, Campomanes, etc. dan impulso a la modernización del país; se trata de un movimiento regalista (defensor del poder real) por lo que fue apoyado por el Despotismo Ilustrado de Carlos III; mantuvo seria preocupación por la Beneficencia, sanidad, educación, agricultura, etc.

5.- ARTE

* Arquitectura. De influencia francesa pero reminiscencias barrocas, Residencias reales (los Reales Sitios) como el Palacio Real de Madrid, Aranjuez y La Granja; mejoras urbanas como la Puerta de Alcalá de Sabatini. En Murcia se sigue construyendo en estilo barroco, como el espléndido imafronte de la catedral realizado por el valenciano Jaime Bort.

* Escultura. Tendencia barroca en la imaginería destacando Francisco Salzillo que nace en Murcia en 1707 hijo del escultor napolitano Nicolás. La temprana muerte de su padre le obligó a atender las necesidades de su numerosa familia, realizando cuantiosos encargos. Destacan tres etapas: 1ª)  desde la muerte de su padre hasta su boda (1746) en la que sigue el estilo paterno (imágenes del convento de Santo Domingo y el grupo de las Angustias de la parroquia de San Bartolomé, que es la obra maestra de este periodo.  2ª)  su etapa más fecunda (1746-1765) imágenes de pasos de Semana Santa (La caída; La Oración en el Huerto; La Cena; El Prendimiento; Las Verónicas; La Dolorosa). 3ª) Obra de taller (1765-1783): Paso de los azotes. Se distingue por sus figuras de Nacimiento (los belenes, tan en boga en aquellas fechas). Su principal discípulo fue Roque López.

* Pintura. El estilo dominante es el rococó de origen francés y el tipismo, pero a finales de la centuria surgirá uno de los más grandes genios de la pintura universal: Goya.
Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos-Aragón, 1746-Burdeos, 1828).